sábado, 22 de abril de 2017

Tratado para ser feliz.Capitulo 8 . Vinos de mesa



Tratado para ser feliz. Capítulo 8.
Vinos de  mesa

Pro pagó al taxista mientras Berto abrió el portal y le esperó con la puerta del portal abierta mientras Pro pagaba al taxista.
-Bien ¿cuál es el plan ahora jefe?
Pro torció un poco el gesto
-Pues el plan es que subas con Helena y descanses un poco, que os hagáis compañía que falta os hace, que te cuente algún cotilleo y que esperéis noticias, yo me voy a buscar a mi sobrino porque no quiero que esté solo con Sofía y en cuanto sepamos donde coño está Carmen te llamo. ¿Subes solo?
-Sí, no te preocupes boss.
-Vale, no te digo más tú sabrás que llevas gafas.
Berto entró en su casa y le sorprendió no encontrar a Helena, sin cerrar la puerta llamo al timbre de enfrente donde ahora si
-Hola, ¿qué haces aquí?
-Hola, estoy limpiando un poco, además Pro tiene teléfono y nosotros no. ¿Qué tal estás?
-Bien, necesito descansar un poco, prefiero irme a mi habitación pero quédate tú si quieres.
-No, me voy contigo, me dijo Pro que estuviéramos juntos
-Haz lo que quieres nena pero yo estoy hasta el coño de que ese tipo nos de órdenes a todos cuando no tiene ni puta idea de la vida ni de nada.
-Bueno me voy contigo, espera que cierre las ventanas.
-Ni puta idea de nada, te lo digo yo, esta movida es muy gorda.
Berto estaba gritando desde su piso buscando en la encimera de la cocina cuando entró Helena.
-¿Qué pasa Berto? ¿Qué buscas?
-No lo sé, pero algo, Carmen tiene que tener algo guardado en algún sitio, tú no tienes ni puta idea de que va esto y dudo que pudieras entenderlo.
-¿Por qué?
-¿Qué por qué? siéntate mona. Mira, a ver por donde empiezo, Carmen tiene una familia muy importante, metidos en política, metidos en corrupción, su padre y sus tíos tienen una bodega muy importante ¿sabes? Y ¿sabes lo que hacen? Limpiar dinero, y sobretodo financiar a un partido político, el de su tío. Carmen lo sabía y les hacía algún tipo de chantaje, por eso nos vinimos de Valladolid, trabajábamos juntos en la bodega, yo no sabía nada de su familia, ella trabajaba en el laboratorio y yo en la recolección y nos hicimos amigos y nos fuimos a vivir juntos , éramos una parejita normal para todos y entonces Carmen me dijo que le iban a dar un dinero pero que nos teníamos que venir a vivir a Madrid, yo creía que era porque su familia no quería una lesbiana con un mariquita juntos dando la nota, pero había mucho más, me lo fue contando porque el dinero era mucho y yo le preguntaba pero siempre con cuentagotas.
Helena le miraba atónita con los ojos llorosos mientras Berto iba alzando la voz cada vez más hasta que rompió en un llanto histérico.
-No, calla, no entiendo nada ¿porque no llamas a Pro?
-¿Qué llame a Pro? De verdad que estáis todas locas, Pro no tiene ni puta idea de nada, aquí está implicado todo dios, la policía, los políticos y hasta las lesbianas esas amigas de la gilipollas de Carmen y cállate ya y deja de llorar o te pego una hostia ahora mismo.
Helena rompió a chillar y corrió a su habitación insultándole
-Perdona niña perdóname por favor, estoy todo loca, no voy a hacerte ningún daño te lo juro, estoy desesperado ¿sabes? Estoy seguro de que Carmen está muerta y nunca nos vamos a enterar de que ha pasado. Y tengo que buscar algo pero no sé qué puede ser. Carmen tiene que tener algo guardado de todo esto, vamos a buscarlo tranquilamente, vamos a mirar todo, sus papeles, sus facturas, sus fotos…


Pro preguntó en información por Carmen Imaz y la señorita le remitió a la policía, cuando este se acercó y le contó que no podía darle información pero que otro familiar estaba retenido y en estado de shock Pro se pensó lo peor
-¿Adrián González?
-Correcto ¿le conoce?
-Es mi sobrino, ¿puedo verle? ¿Está solo? Venía acompañado creo.
-Sí, puede verle y si está solo, no sé si venía con alguien. Acompáñeme.
Pro entró en una habitación con dos policías en la puerta.
-¿Estás bien?
-Está muerta Pro, Carmen está muerta.
-¿Qué ha pasado?
-Está muerta, la he visto abajo en la morgue, no sabemos qué coño ha pasado pero está muerta, Sofía se ha ido a no sé dónde a poner una denuncia o algo .Ha venido un juez y nos ha dicho que es secreto de sumario, que no se puede filtrar a la prensa y me que tenía que quedar aquí y me he puesto nervioso y dicen que he agredido a un policía.
-Pero y Sofía, ¿no necesitas abogado?
-Pues no lo sé, me han sedado hará media hora  y no me han dicho nada pero Sofía se fue antes de todo eso.
-Bueno ¿hay algo más que deba saber? Voy a hablar con la policía.
-No, creo que no.
La policía le contó que la muerte de Carmen era en realidad secreto de sumario y que no podía decirle nada pero le dijo a qué juzgado podía acudir y que lo de su sobrino no era nada importante, que al bajar a ver el cadáver le había dado un ataque de ansiedad diciendo que quería coger una pistola y acabar con todo y un médico le había sedado y estaba protegido por su propia seguridad pero que no estaba acusado de nada.
Cada vez olía peor todo.
Salió ligeramente conmocionado a la calle, se sentó en el suelo junto a la moto y encendió un cigarro.
No podía dejar a Adrián allí sin más, no podía llamar a Berto para decirle esto, no podía ir solo al juzgado y no sabía dónde coño estaba Sofía y si era bueno que siguiera estando en esta historia.
Pensó en Castro, él le había presentado a Sofía ¿Y qué? Tenía que buscar un abogado ya y un detective o algo parecido.
Cogió el teléfono y marco, no lo cogían, sonaba y sonaba y cuando estaba a punto de colgar irritado saltó el contestador
-¿Benja? ¿Eres tú? .Rápidamente entendió que era el contestador—Benjamín soy Pro, necesito que me eches una mano, voy al juzgado de guardia 35 y necesito que me asesores, llámame cuando puedas, un abrazo. Agur.
Joder, tenía que llamar a su hermana para contarle lo de Adri. Podía llamar primero a su cuñado, era más resuelto y se ahorraba el show con su hermana además de poder echarle una mano, marcó su número pero tampoco consiguió que lo descolgaran. Estaba pensando que decir en el mensaje cuando le saltó una llamada entrante.
-¿Sí?
-Pro soy Benjamín, estoy en la redacción, si quieres pasas a buscarme o si quieres nos vemos en 20 min en el juzgado.
-Benja, que alegría, me paso a buscarte, estoy en la puerta del hospital pero salgo ya ¿subo a buscarte o bajas tú a la puerta del edificio?
-Bajo, bajo yo, tu no subas, espérame en la acera de enfrente, ¿vienes con la moto?
-Sí, tardo nada ya lo sabes.
-Vale, no te quites el casco, subes por doctor hidalgo y me esperas subido en la moto con el casco puesto pasado la tienda de móviles y no llames a nadie más.
-De acuerdo.
De acuerdo, de momento suponía ahorrase una llamada, Benja le podía aclarar algunas cosas, seguro que estaba al tanto del caso, no era periodista pero estaba muy metido en el medio con buenos contactos y en el juzgado también le aclararían la situación de Adrián antes de llamar a nadie.
Un chico con casco le hizo señas desde la acera contraria y cruzo hacia el entre los coches atascados.
-Sube toda la calle y cuando giremos en la última calle tomamos un café 5 minutos.
Pro aparcó justo en la esquina de la calle, estaban a 5 de minutos del periódico y a 10 de los juzgados.
-Dejamos aquí los cascos y luego vamos andando, vamos a tomar ese café.
Entraron en el bar y se dirigieron al fondo de la barra
-Bueno pirata, ¿cuéntame que asuntos tenemos, tiene que ver con una vecina tuya familia de los Imaz?
-Sí, ¿cómo lo sabes?
-Bueno, no la conozco pero si sé que es tu vecina, ayer  salió la noticia de que estaba desaparecida o algo parecido sin confirmar, estaba en la manifestación ¿no? , hubo muchos detenidos y al menos 2 personas que no se aclaran en qué circunstancias están. Luisa, mi chica si la ha visto en tu casa y además lleva el caso de la bodega de la familia y el  manejo que lleva su tío con el partido y las cuentas, ayer me comentó que era tu vecina e insistía en que yo la conocía pero no, debió ser en otra ocasión que yo no estaba, el caso es que cuando  has llamado me ha sonado el timbre de la intuición.
-Bueno, pues yo también he acertado llamándote. Adrián está retenido en el hospital, sedado, parece que agredió o amenazó a alguien, puede que un policía ,cuando vio el cadáver de Carmen, porque resulta que está muerta pero no sabemos cómo, se supone que me podrán contar en el juzgado. Creo que necesito un abogado para mi sobrino y necesito que alguien me acompañe a ver al juez a ver qué coño pasa. Tengo que llamar a su madre, o a su padre.
-¡No jodas! ¿Cómo vas a llamar a los señores de Imaz Vegas?
-Me refiero a los padres de mi sobrino.
-Joder, claro, bueno eso como tú veas, he llamado a Luisa después de hablar contigo, solo le he dicho que me habías llamado y habíamos quedado, puede acompañarnos al juzgado o puede enviarnos un abogado allí directamente, como tú quieras pero si ya te han dicho que hay secreto de sumario solo va a tener acceso un letrado asignado.
-Llama a Luisa.
Después de una breve conversación telefónica acordaron enviar un abogado al juzgado y reunirse ellos en casa de Pro.
Al abrir la puerta de su casa a Pro le cambió el color de la cara, entraba con el rostro gris pero el olor a limpio junto al vacío y orden que multiplicaba la luz del salón le dibujó una leve sonrisa.
-Siéntate voy a ver si Berto está en frente.
Tardó medio segundo en pensarlo, lo justo para darse la vuelta antes de tocar el timbre y volver a entrar en su casa cerrando la puerta con cuidado.
-Mejor hablamos un rato solo mientras esperamos a tu chica y ya les aviso, es… Berto es su compañero de piso, de Carmen digo, y comparten con otra chica griega que también estará en casa y luego está mi sobrino que era algo así como su pareja.
-Son pisos grandes.
-Y caros, es algo que me he preguntado varias veces, yo vivo aquí de prestado, es un piso familiar ¿pero ellos?. Cuando se mudaron vinieron Berto y Carmen solos, mi sobrino venía a veces a mi piso y empezó a quedarse cada vez hasta que se enrollo con esa chica y desde entonces he tenido más información de sus finanzas y menos entendía que vivieran en ese piso o mejor dicho que pudieran pagarlo.
-Para eso Luisa tiene algunas respuestas, una de ellas es que o bien Carmen estaba financiada por la familia con la que no se hablaba o directamente les hacía chantaje.
-¿Cómo?
-A ver Luisa te lo va a contar todo mucho mejor, pero si no sabes nada y parece que no sabes nada es mejor que te vaya contando alguna cosa por si el chico ese Berto se ofende cuando salga el tema.
-¿Se ofende? ¿Porque se va a ofender?
-Porque está implicado en todo el pastel.
-¿Berto? ¿De qué pastel hablas?
-Con el tema de la bodega, él trabaja allí, conoció a Carmen allí y se vinieron juntos a vivir a Madrid sin trabajo y a este piso como decías tú.
Pro asentía invitándole a continuar.
-En la bodega esa o alrededor de ella hay mucha chicha, tienen un consorcio montado con monopolios en la distribución, en la recolección y gestión de las cooperativas e incluso en el consejo de regulación de la denominación de origen, lo tienen todo controlado con varias bodegas, con muchas empresas que soportan y contratan a otras empresas de manera que son como juan palomo. Ellos controlan todo. Y por ejemplo en el tema de las etiquetas , contratan a una empresa que les factura medio millón de euros  por un trabajo que no hacen porque lo hace otra empresa suya a otro precio que también cobran con otro concepto o con el mismo eso no importa ahora para no liarnos, ese medio millón de euros se lo lleva el tío de la fallecida y se lo lleva a su partido político que son quienes le permiten controlar el consejo regulador por ejemplo y con ello echar fuera a la poca competencia que no pase por el aro. Subcontratan todo, pagan precios de risa y están ganando millones a espuertas, hay toda una organización detrás, Luisa los llama en clave la mafia y el partido de su tío está cobrando un protagonismo a nivel nacional que ya está entrando en todas las encuestas.
-¿Pero y que puede tener eso que ver con Berto?
-No lo sé Pro, la verdad es que Luisa me ha hablado muchas veces del caso pero nunca de ese chico pero está claro que tiene que estar al corriente al menos y yo quería avisarte antes.
Sonó el telefonillo.
-Es Luisa, me ha dicho que llegaba ya.
-Bien, pues voy a llamar a Berto y lo aclaramos entre todos.
Luisa les contó miles de datos relativos a empresas que contrataban la recolección de la uva , el envasado, el trasporte en camiones, la extorsión a cooperativas, el etiquetado e incluso agencias de publicidad por supuesto medios informativos y de redes sociales también .Berto había asentido la mayoría de las veces incluso les ofreció algunos datos sobre la empresa para la que trabajó  que en su caso era la propia bodega quien le había contratado y la que figuraba en su nómina igual que el caso de Carmen, no aportó mucho más aun revisando una y otra vez sus nóminas y las de Carmen porque era toda la información que habían encontrado el y Helena después de más de una hora de exhaustiva búsqueda, solo repetía continuamente que él sabía algo y que algo siempre le había olido mal.
Lo que no consiguieron despejar era la hipótesis del chantaje de Carmen a su familia.Ni la posible relación de ese supuesto chantaje en su muerte
Luisa no había enlazado ese cabo, para ella era solo algo que se le había ocurrido la noche anterior y Berto ya no pudo aportar más después de escuchar la palabra muerte.
Todos quedaron callados, Helena abrazó a Berto y se levantaron  a la vez.
-Lo siento. Dijo Luisa.
-No lo siento yo-contestó Pro-lo siento Berto, tenía que habértelo dicho yo antes. Ha ocurrido todo muy rápido, Adrián está en el hospital todavía.
-Adrián está bien por cierto-le contestó Luisa-he preguntado y no está arrestado ni retenido, le he dicho al abogado que vaya al hospital a buscarle en un taxi cuando salga del juzgado y que vengan aquí.

miércoles, 5 de abril de 2017

Tratado para ser feliz. Capitulo 7 .Carmen y Berto.



Tratado para ser feliz. Capitulo 7 .Carmen y Berto.

Cuando Pro entró en la habitación le pareció encontrarse en la escena de alguna película: Berto estaba sentado en la cama con esos ridículos pijamas de hospital, muy despeinado pero no como solía despeinarse él media hora frente al espejo si no de verdad, el médico en frente suyo como abroncándole con su bata blanca inmaculada y su corbata tan bien puesta debajo y sobre todo ese medio segundo de silencio que acompañó a su entrada en escena. Berto se levantó y se dirigió hacia el baño como un adolescente enfurecido.
-¿Todo bien Berto? ¿Estás mejor?
-Si todo bien, me visto y nos vamos.
 Pro acompañó al médico a recoger el alta. Le habían hecho un lavado de estomago y le habían pinchado un calmante o relajante, en el análisis de sangre le habían encontrado de todo y tenía un cuadro de ansiedad con episodios de paranoia. Lograron que se durmiera a media tarde y había estado 18 horas seguidas durmiendo.
-Así quizá también me curaría yo.
-¿Perdone?
-No nada, que hace mucho tiempo que no duermo en condiciones.
-Pues el sueño es un reparador tanto físico como psíquico mucho más importante de lo que la gente se cree. Es como cargar la batería del móvil por las noches, de eso si que no se olvida nadie.
-Estoy totalmente de acuerdo con usted.
-Vale, bueno le decía que su amigo está bien, solo debe descansar y no ponerse nada unos días, que se tome una pastilla de estas antes de dormir dos ó tres días y si persiste la ansiedad que acuda a su médico de familia.
-¿La ansiedad? ¿Tiene ansiedad?
-Bueno, ayer estaba muy mal y, bueno cuando se acumulan excesos…el cuerpo tarda un poco en ir eliminado esas toxinas. Ayer tenía un episodio psicótico muy recurrente, hablaba de una muerte, una desaparición, un complot del gobierno y muchas cosas más. Esta mañana le he preguntado por esa amiga y me ha contestado que no podía decir nada más hasta que viniera usted a buscarle.
-Ya, eso es otra historia y la verdad es que a él pudo afectarle más ese hecho que las drogas que hubiera tomado.
-Pero ¿Entonces es cierto?
-Lo cierto es que ayer echamos en falta a una amiga a quien Berto está muy unido y su posterior búsqueda pudo causarle un bloqueo mental pero no creo que tuviera alucinaciones.
-Pero ¿Lo de la muerte? ¿Y lo del gobierno?
-Bueno, doctor. Como le he dicho fue un momento muy tenso, no sé qué diría cuando tuvo que quedarse aquí en contra de su voluntad, es una persona…especial, ha tenido una vida especial y no lleva bien sentirse aislado, encerrado. Lo importante es que está bien y que estos de días de reflexión le van a venir mucho mejor todavía, ha sido usted muy amable, si necesitamos algo más…
Berto apareció vestido y con una bolsa de deporte en la mano.
-¿Todo bien?
-Todo bien, nos vamos. Te guardo yo el informe y las pastillas, tienes que pedir cita con tu médico.
Cogieron un taxi de la parada

-¿qué ha pasado con Carmen?
-De momento nada, te llevo con Helena, necesita estar con alguien. Adri está con la bogada gestionando el tema, no te preocupes yo voy a ir por si puedo ayudar en algo. Tú quédate con Helena y poneros una película o cocinar algo para cuando lleguemos. No quiero ni copas de vino ni tiros de coca ¿Me entiendes?
-Joder Pro ¿Quieres que me ponga histérico? ¿Quieres que me vuelva to loca de verdad? Te pregunto por Carmen que vengo de que me traten por loco y lo único que te preocupa es que no me ponga tiros, un tiro me voy a pegar de verdad, te lo juro, cuéntame que está pasando por dios no me pongas más nerviosa ¡coño ya!
-Berto, por favor, yo estoy atacado  también. Helena también, tu ayer tenías un cuadro médico de la poya, estabas hasta las cejas y joder, tu y yo, y todo el mundo sabe que eso no ayuda nada ahora. Vamos a buscar bien a Carmen pero por favor cuida tú un poco de Helena ahora. ¿Vale? Por favor.
Berto no le contestó, siguió el resto del camino en silencio mirando por la ventanilla.

Norberto era un canario de Valladolid con una vida muy especial, apareció en la península huyendo del calor y de los prejuicios de un pueblo muy pequeño de Tenerife. Su padre era Negro o mulato y caribeño, muy sensual pero muy masculino también.
Norberto había heredado el color de su padre pero nada más, bueno quizá el ritmo bailando pero no lo sabían porque a nadie había hablado nunca de su padre, solo sabían que no había encajado bien debido a su color en su infancia y a su sexualidad después. Abandonó al Norberto oprimido en su pueblo y emigró a Madrid como Berto con 17 años recién cumplidos, duró poco en su primera etapa en Madrid, no encontraba su sitio y mucho menos trabajo , todo le resultó cuesta arriba , incluso su despertar sexual que no fue más allá de encuentros esporádicos y desiguales y cuando estaba a punto de tirar la toalla y regresar derrotado a su infierno le salió trabajo en Valladolid, en una bodega , haciendo algo que si sabía hacer , trabajar en la tierra con unas tijeras .Y allí conoció a Carmen, ella era la hija del dueño pero trabajaba como química en el laboratorio y se relacionaba más con los operarios que con la directiva , lo cierto es que poca gente sabía su vínculo familiar .Se gestó una rápida complicidad entre ellos, con quedadas frecuentes a la salida del trabajo incluso con coqueteos sexuales entre ambos hasta que una noche de borrachera él se quedó en el apartamento de Carmen dormido , a la mañana siguiente Berto no recordaba nada y le hizo sentir  muy incómodo, no quería confesar sus sentimientos pero se sentía obligado a disculparse por algo aunque no tenía claro porque.
Estaba desnudo en calzoncillos en la cama de Carmen con una gran erección, ella debía estar en el baño o en la cocina, o quizá no estaba en la casa y había dormido solo, cualquier posibilidad le angustiaba porque la consideraba el resultado de alguna cagada previa suya cuando entró Carmen en la habitación
Llevaba el pelo recogido en un moño alto y descuidado, un pijama raso de dos piezas y una taza en una mano.
-Buenos días Romeo
Berto no contestó, le embriagó un calor intenso y todo el cuerpo alcanzó el mismo  color y  temperatura que su miembro antes erecto.
-Anoche intentaste seducirme de todas las formas posibles, pobre Berto tu dicción era más convincente que tu actitud.
-Anoche, perdona, no sé lo que hice.
-Tranquilo osito, fuiste encantador de todas formas. Pero creo que tienes un problema no resuelto para el que quizá tenga yo la solución.
-No se Carmen, no sé a qué te refieres y sobre todo no quiero ofenderte.
-Pues mira Berto, creo que eres homosexual o que al menos lo crees tú, y creo que no te has acostado ni con ninguna chica ni tampoco con otro hombre, por lo que creo que parte de tu confusión es debido a que eres virgen y en eso si te puedo ayudar.
-No sé de verdad .Yo. Yo te quiero mucho Carmencita, te lo juro de verdad.
-Lo se tonto, yo también te quiero a ti y para que te quedes tranquilo soy lesbiana o casi porque también me gustan los hombres pero me seducen mucho más las mujeres.
-¿Qué?
-Pues que me gusta follar con hombres y con mujeres pero quién me seduce de verdad, quién me hace perder los papeles son mujeres. Que yo también he tenido una adolescencia difícil con una sexualidad diferente, a mí me atraían mis compañeras del equipo de vóley del instituto y eso me hacía sentir mal. Que también he tenido una relación difícil con mi familia, una relación fría, distante, como si no fuéramos familia, como si yo no perteneciera a su estirpe. ¿Sabes quién es mi prima? La señora Lucena, si, la jefa de recursos humanos. ¿Mi tío? Evidentemente su padre el señor Lucena, el que dirige toda la planta, mi padre y mis otros dos tíos no aparecen, tienen el despacho en Valladolid.
Y si vale, yo estoy de enchufada en el laboratorio pero apenas tengo relación soy como la apestada de los Lucena-Rodriguez.
-Carmen, yo no sabía nada ¿Por qué me cuentas todo esto?
-Porque no sé qué te ha pasado a ti pero tú vienes huyendo de tu familia de tu entorno como quiero hacer yo, este año acabo la carrera y me voy de aquí. Sé que tienes un problema con tu sexualidad como le he tenido yo y me encantaría ayudarte y porque creo además que seas quien seas y vengas de donde vengas has llegado a mí para quedarte conmigo.
-¡¡ Carmencita!!
Berto se echó a llorar y Carmen se tiró en la cama a abrazarle, le cogía la cabeza y le acariciaba el pelo mientras Berto lloraba y la repetía que la quería mucho.
La escena alimentó el calor otra vez en toda la habitación con el mismo epicentro anterior y cuando Carmen miró a Berto él no supo dónde meterse e intentó lo que no sabía.
Según iban pasando los besos su rubor crecía al mismo tiempo que disminuía su erección y Carmen le detuvo.
-¿Estás bien?
-No puedo, no sé qué me pasa, no puedo, perdóname de verdad.
-Mira Berto no te pongas a llorar otra vez o voy a pensar que eres más maricona que mi tío Andrés, que no te gustan las chicas, que no me tienes que hacer ningún favor, que solo quiero que te abras y me cuentes que sientes. Y que el que tiene la poya como un mástil eres tu cariño.
Se rieron y Berto le contó su vida, su confusión infantil y su frustración, su comportamiento a veces afeminado y el rechazo frontal de su entorno, sus escarceos sexuales con chicos mayores en el colegio, las palizas de su padre y de otros chicos, y su huida de todo aquello. No le contó nada de Madrid, ni de sus inicios en la prostitución ni de los coqueteos con la droga. Eso se lo contaría más adelante.