domingo, 5 de abril de 2020

Capítulo dos.

Capítulo 2. Domingo por la mañana.

Seguramente era temprano y domingo, Pro estaba en la cocina preparando café, tenía la radio puesta y su sonido se confundió con la canción del móvil. Miró la pantalla pero no identificó el número .Había trasnochado un poco preparando el tema del curso, en el fondo el proyecto le había hecho ilusión, él no era actor y nunca le había gustado serlo, pero parecía que solo sabía fingir otros personajes. Si no lo había entendido mal, tenía que preparar algo así como un guión, un corto, o buscar alguno de los suyos y encajarlo en una academia.
El teléfono dejó de sonar y el café le silbó que ya estaba listo, tenía en su registro el repetitivo capítulo de la noche pasada, era el mejor y regresaba a su mente en demasiadas ocasiones no deseadas pero no resultaba la mejor idea en la cabeza para afrontar la nueva situación, decidió que lo vería una vez más para poder pasar de archivo.
The end

Pro cerró por fin el grifo, llevaba más de seis u ocho minutos bajo el chorro de agua caliente sin moverse, había forzado el termostato del grifo hasta donde podía aguantar, era como asar pollos, su particular spa. Cambió el grifo al agua fría y empezó a mojarse las piernas, después de dos minutos de grito contenido dio por finalizada la sesión. Al salir no encontró el albornoz y se situó mojado frente al espejo empañado.
-"Debería afeitarme también"-pensó en alto.
Se secó un poco los pies y se acercó al ordenador a poner música: Olivia Ong. Volvía bailando al baño cuando al verse desnudo moviendo las caderas sintió un pinchazo de pudor -"Joder que mal bailas para lo bueno que estás ja, ja, ja,  o al revés ja, ja, ja,"
Se untó toda la cara de espuma, la barba también, llevaba años con esa barba que solo le daba problemas, le limitaba personajes, le picaba constantemente y le alejaba de los besos de sus sobrinas.
Había elegido ya la camisa, una blanca de lino, escogería seguramente esos pantalones grises con tirantes y los zapatos marrones .Perfecto, como si fuera de boda.
“Cuarenta años, era la relación más larga de su vida, bueno con excepción de sus padres, bueno y de sus hermanos también, y alguno de sus amigos..., claro con cincuenta y seis años ya cumplidos alguna relación duradera si tenía “.Cambió la música, “Frank, tu no me vas a fallar, tu no.” Eligió “You make me feel so Young”
“Esto es otra cosa” y con los pantalones desabrochados fue acariciando los pies por la tarima hasta el cuarto de baño mientras la camisa se abría como un gran capa blanca, apagó el cigarro que se consumía en el cenicero y terminó la ceremonia, ya estaba preparado para su despido. Cuarenta años con esa secta, era su vida, apenas tenía dieciséis cuando ese gran flequillo le consiguió un contrato de diez años con la Universal, como colaborador, era actor en una serie, pero no, de los dieciocho o veinte chavales que salían asiduamente solo tres o cuatro tenían un contrato de actores, las dos chicas tan monas y el prota, ese guapísimo y sobreactuado actor de veintimuchos que ya tenía varias series e incluso un disco en el mercado. 10 años con una mierda de contrato para firmar otro peor después, de ayudante de técnico, de sonido, de iluminación, de fotografía pero siempre de ayudante.
“Has jugado siempre mal tus cartas amigo”.
Frank Sinatra estaba cantando “My Funny Valentine“ y estaba claro que no era la mejor elección, le estaban viniendo demasiados recuerdos tristes, tantos compañeros por el camino, tantos amigos y tantos desencuentros y enemigos.
Y ahora sonaba “My way”.-“esto era muy fuerte, ja, ja, ja prefiero la versión de Elvis”, Se acercó al ordenador y busco la canción del rey, en la primera búsqueda le salieron infinidad de versiones, probó una de Julio Iglesias y Paul Anka que le hizo bastante gracia y por fin pinchó la de Elvis, solo se sabía algunos trozos en inglés y otros en español y no estaba seguro que fueran en concordancia, pero había una frase que si tenía clara:
“... con la cabeza alta Pro”. 
Si perdí, también gané, si lloré también fui feliz y así logré vivir a mi manera, si me equivoqué o si acerté fue a mi manera y así podré luchar hasta el final, a mi manera...”  Bueno, vestido para la ocasión, tenía que cambiar el registro, no podía ir con la emoción tapándole todos los poros .Inició de nuevo la búsqueda en el reproductor, “New York” -“Ahora sí, tú nunca me fallas Frank, tu no.”
Dejó la taza del café en el fregadero y subió un poco el volumen de la radio y al hacerlo se dio cuenta que su móvil volvía a sonar.
-¿Diga?
-¿Pro? ¿Eres tú?
-Sí. Diga
-Soy Sofía Vergara, de S.M. Consulting, quería hablar contigo sobre el proyecto. He pensado que quizá habíamos sido muy agresivos en plan ejecutivos contigo y eso podría haberte creado cierta tensión. Me pareció muy interesante la conversación que tuvimos y me apetecía charlar más tranquilamente contigo.
- ¿Sobre el proyecto? ¿Ahora?- Contestó poco cordial Pro. Era domingo y demasiado temprano para empezar con ese dialogo agotador.
-No perdona, me...me refiero a que si puedes esta tarde, por ejemplo, podíamos tomar un café y charlar, pero sin agobiarnos con el curso.
-Ah, bueno, claro pero no me gustaría ir a un cafébook o como se llamen, a un local moderno con libros y bibliotecas, niños jugando y hipster de esos.
-Ja, ja, ja claro, claro que no quiero decir. ¡Propón tú un sitio! Seguro que me gusta.
-Está bien, cerca de mi casa hay un bar muy agradable y hacen muy buen café.
-Estupendo por mi parte, ¿Como se llama? O ¿en qué número está?
 Y ¿sobre qué hora te viene bien que tomemos ese café?
-Es el 34 de mi calle, creo que se llama “Alfonso” y la hora, sobre las cinco me parece bien.
-Perfecto  Pro, Allí nos vemos.
Sofía había quedado para comer con una amiga de la facultad. Era el momento oportuno para desconectar de su infierno particular de comida  de domingo con su novio/socio y la madre de éste: su señoría la puta jueza. Además le daba el espacio perfecto para alargar el encuentro todo lo que quisiera o no.
Podía empezar al menos a su manera. Se había convencido durante la mañana antes de realizar la llamada. Ya no le aparecía el rostro tedioso y enfermizo de Cándido, ese ayudante, supervisor o consejero como había oído ya, al menos dos veces, en boca de su suegra o como coño figurara en su nómina de gilipollas. Porque tenía nómina, eso sí le había sabido contar Mario, pero explicarle qué cargo ocupaba no. Ni explicarle tampoco cuanto de importante era que tuviera que cumplir su exigencia, como una orden, o solo como una sugerencia con mal estilo. Ese imbécil le había sugerido de forma poco elegante y de forma incisiva que se relacionara con ese gordo bajito  que estaba un poco borracho.
-Le tuve que dar mi tarjeta ¡y pedirle la suya! Mario ¿me estás oyendo? El imbécil de ese pijo que nos ha colocado tu madre me dijo que podía encajar muy bien en lo que buscamos. ¿Desde cuándo él opina sobre lo que nos encaja? ¿Mario?
Solo recibió los consejos de siempre, la estrategia de que el largo plazo siempre gana.
-Cariño, no pierdes nada por llamar, por hacerle caso, todos los recursos son bienvenidos, te dan más presupuesto...
Rápidamente le quedó claro que debía seguir esos consejos, sugerencias, órdenes, qué más daba. Siempre lo había hecho pero siempre también fue capaz de trazar un camino paralelo al que le habían marcado los demás. Ahora también lo podía hacer, podía aprovecharse de engordar el presupuesto inicial, engordarlo tanto como ese manager y tenía que encajar el interés que tuviera el cabrón de Cándido con sus intereses propios .Dejó de quejarse y de apelar razones a un trozo de carne con batín de seda, con lo joven que era y ¡qué mal le quedaban esos batines! Se dibujó una sonrisa en la boca y se fue a comer con Clarita con el propósito de no contarle nada ni del actor ni de Mario.
Se había quedado una tarde ni soleada ni lluviosa y las dos cosas a la vez. El suelo estaba mojado y hacía un pequeño bochorno incomodo. Pro había estado un rato mirando desde la ventana de su balcón esperando verla llegar. Bajó unos minutos antes, saludó al camarero y se sentó en la barra, buscó otro corto en su cabeza.
ETIQUETAS 29 enero 2013

La habitación estaba llena de humo, era una estancia amplia y luminosa con un gran ventanal rodeado de plantas, algunas de plástico y componían una escena cuando menos curiosa .Había una estantería con unos cuantos libros desordenados, fotos y muchas cajas de todos los tamaños desperdigadas sin orden ni concierto .Y mucho polvo, más que libros y estaba allí desde antes que ellos seguramente .Había también un tocadiscos en marcha y la aguja le estaba recordando a Pro que había que darle la vuelta.
“Cambia Papá “siempre que le daba la vuelta a un disco recordaba la voz de Fofó en aquél disco de “los payasos de la tv” y como él y sus hermanos gritaban esa orden para que su padre sonriendo viniera a cambiarlo. La aguja seguía haciendo ruido al final de su pasaje recorriendo el último surco del vinilo, Pro la levantó y cambió de disco, hacía mucho que no escuchaba a Joe Tex y siempre viene bien un poco de marcha .Era temprano, muy temprano todavía y la mañana era fresca. Extrañamente se había despertado temprano, muy temprano y aun así se había levantado. Y lo que es más extraño, lúcido y despejado. Casi contento, casi .Asomado a la ventana el sol tibio calentaba su cara y la bruma del fondo se estaba levantando y dejaba ver ese regalo visual y emocional.
Las olas golpeando en las rocas, el restaurante de color verde, los barquitos amarrados...Hacia frio, Pro estaba envuelto con una manta mientras bebía café   y miraba por la ventana.
Había recogido algunas cosas por el apartamento y había regado las plantas mientras observaba con un café y un cigarro como las daba el sol por las mañanas, ahora iba por el segundo café después de haber recogido la cocina e incluso el dormitorio, tenía muchas conversaciones y diálogos en la cabeza, no sabía por qué pero era siempre un registro melancólico, tristón.
Y el caso es que él se consideraba un tipo divertido o al menos alegre, propenso a las bromas y el humor, había aprendido a reírse de él mismo y ciertamente que le había proporcionado buenos momentos de risas eso de reírse de un tipo tan peculiar como su propio personaje .Era muy recurrente acordarse de Ignatius O ́Really en "La conjura de los necios " donde sentía esa atracción y repudio hacia el personaje y su vida, pero al mismo tiempo esa empatía sobre cómo llevar esas circunstancias.
Nunca elegimos nuestro destino, ni nuestro camino, es el que nos toca elegir teniendo en cuenta las cartas que nos dan en el juego,..." tú eres esto, tienes esto y estás aquí: ahora juega..." yo nací en la cara mala, llevo la marca del lado zurdo. Se supone que vamos construyendo nuestro día a día, nuestra vida, nuestro camino desde que somos un tronquito y con cada decisión, con cada postura que tomamos vamos dándole una dirección...
Pero nunca sabes que empezó antes,..., nunca hay un principio y nunca hay un final.
Y precisamente esa debía ser la trama de toda esta historia .Fluir.
Por fin era autónomo, Freelance, sin guión ni historia.
Nunca había tenido gran técnica en nada, siempre fue un autodidacta y poco amigo de las reglas, pues bien: este era su papel.
Evidentemente iba a ser el protagonista, pero de su propia historia .Rebajar la tensión, relajar el gesto y fluir.
Las historias siempre tienen muchos matices, muchas lecturas, muchos puntos de vista y se habían puesto muy de moda esas películas con varias historias paralelas contadas por separado para confluirlas en un final común.
Vivir todas las historias, todas las vidas que aparecieran.
Pues bien, era el momento de comenzar y realmente estaba acojonado”

Se abrió la puerta del bar  inundando el pequeño local un halo de luz con la silueta en negro de Sofía.
Saludó levantando la mano en la misma entrada y se acercó a la barra.
-Hola Pro, te vi un poco agobiado el otro día con esto y la verdad quería saber si estás agobiado en general o es algo de este proyecto que no te encaja.
- ¿Terapia con café? -Le dijo Pro con una sonrisa un poco confusa.
-¿Te molesta?- contestó Sofía con mucha decisión.
-No, creo que no, pero voy a pedir primero los cafés.
Pro pidió un cortado y Sofía preguntó al camarero por tés e infusiones. Se sentaron en una mesa pequeña y cercana a la barra. La mesa era redonda, negra de hierro forjado y tenía las sillas a juego, Pro esperó a que se sentara su acompañante para desplazar un poco su silla y sentarse frente a ella.
-¿Empezamos la reunión con una mentira?
Sofía le miró extrañada.-No te entien…
-Era una broma, dijiste de tomar un café y has pedido un té.
Pro se había propuesto ser amable y tirar mucho de pequeños chistes y bromas. Seguro que alguno triunfaba y relajaba el ambiente. Era consciente de su impronta dura y escéptica.
-Señorita Vergara me da la sensación de que siempre, siempre está a la defensiva.
-Pro eres susceptible en versión continua.
-Ja, ja, ja  es probablemente cierto, o sencillamente: es cierto. Pero creo que no tienes muchos datos para soportar esa teoría .El primer día me ofreciste un café que tú no tomaste y hoy me has citado para tomar otro café, que tampoco vas a tomar .Y yo no he dicho nada diferente.
-Y entonces... dices que yo estoy a la defensiva .No lo entiendo.
-Tienes razón. En verdad creo que juegas muy al ataque, a lo loco, pero al ataque definitivamente y no voy a hacer ningún chiste sobre la delantera.
Sofía dirigió su mirada hacia sus propios pechos y advirtió que tenía el escote generoso, se ruborizó y levantó sus ojos para observar como Pro había evitado esa mirada .No supo cómo interpretarlo, como galantería o como desdén...Rápidamente se inclinó por lo segundo porque su rubor se tornó en cierto desafío mirando fijamente a Pro.
-He dicho que no voy a hacer ningún chiste.
-Está bien Pro, no sé por qué pero me pones nerviosa, supongo que porque no entiendo tu actitud. Ni tus juegos de palabras. Solo contamos contigo porque tu representante me pegó la paliza  en una fiesta y no dejó de hablar de ti en todas las conversaciones.
-¿Tu no me conocías? –Le cortó secamente su discurso.
Pro seguía siendo consciente de que no se estaba entendiendo su intención de relajar el ambiente y en alguna ocasión dirigió la mirada hacia la barra, buscando la mirada de Alberto para hacer una pausa.
-Bueno si, o no, no estaba segura en ese momento, no recordaba ni las series ni las películas que citaba, tampoco soy mucho del cine español y no veo casi la tele...
-Y, ¿entonces?
-Entonces ¿qué? , me pones nerviosa, ¿es cierto que estás en tratamiento?
-Sí, ¿cómo lo sabes?- preguntó bastante incomodo.
-Lo leí en internet, tenemos el proyecto de abrir dos oficinas fuera de Barcelona. Una sería en Madrid y la otra en Lisboa. Mi socio ya tiene la persona de Lisboa, es una chica, una cantante muy buena de fados, muy posicionada políticamente. Mario me propuso que tú podrías completar muy bien el equipo, porque además eres de Madrid. Y bueno, pues  me puse a documentarme para poder tener...algo de... criterio, información para hacerme una idea.
-¿Y aun así me llamasteis? –Su tono era cada vez más desagradable.
-Bueno, la verdad es que no .No nos diste tiempo. Llamaste tú primero. Estábamos pensando en ello y entonces llamaste y dijimos: "pues vamos a entrevistarnos".
-Joder que corte me has dado tú ahora, mi amigo, desde ahora mi representante...Cuando me llamó, me contó la historia de otra manera.
-Ya, bueno, da igual. El caso es que viniste y a Mario y a mí nos pareció muy interesante la entrevista.
-Pues mira Sofía, siento mucho el malentendido, pero es cierto que estoy en tratamiento, visito un psicólogo y un psiquiatra también, porque he tenido momentos de ansiedad, de pánico y otras movidas pero yo en el fondo creo que estoy bien y que soy normal y de alguna manera me toca los cojones que se le de tanta historia al tema y la verdad es que todo este proyecto que me cuentas, disparando palabras a gran velocidad, me suena todo el rato poco realizable. Como si tú estuvieras peor que yo.
-Pero no, malentendido no, y supongo que lo último ¿es un insulto?
-Malentendido sí, y sí era un insulto pero desde el respeto y la estima.
-¿Me estás vacilando?
-Sí, un poco supongo.
-Pero ¿de qué vas? ¿Qué pretendes?
-Solo que te enfadaras un poco y dejaras de ser tan happy y me cuentes qué pinto yo en ese proyecto, con una cantante de fados
-No sé porque me llamas hippy, y no entiendo por qué quieres que te lo cuente enfadada.
-He dicho happy, de feliz, y quiero que me lo cuentes bien, no solo la parte bonita, porque a mí también me parece interesante encajar en vuestra historia.
-Me alegro. Me alegro mucho y te lo he contado bien. No hay parte chunga o si la hay no la conozco. Tú me dijiste que no te gusta ser actor y no te pedimos que actúes, que hagas un papel de mentira para impresionar a aprendices o ejecutivos, es otra cosa, es asesorar, en inglés queda mejor "consulting" pero no quiere decir que tengas que asesorar en inglés.
Pro cambio el gesto para interrumpirla de nuevo.
-Prometo no parecer tan borde pero por favor tú deja de hablar tan rápido y tan efusiva. Quiero decir que reconozco que quizá mi discurso es "duro" pero el tuyo es el antagónico. Vamos a intentar establecer una comunicación con tonos medios.
-¿Eres consciente de parecer borde? como tú dices.
-Supongo que sí.
-Entonces es porque lo haces deliberadamente, y ¿por qué? Qué crees conseguir con ese...” ¿tono duro”? o ¿es solo conmigo porque he hecho algo?
-Bueno, yo no actuó con tono duro porque sí, quiero decir que yo no he empezado.
-Ah, entonces esto va de quién ha empezado..., y ¿el qué? porque lo que si has dejado claro es que he sido yo quién ha empezado las hostilidades.
-Ejem, me has cortado otra vez.
-¿Te he interrumpido? ¿En serio? porque tú lo has hecho varias veces.
-Perdona Sofía, no es cosa de intercambiar los papeles de poli duro poli blando. Tampoco funciona.
-¿Entonces? ¿Que funciona?
-¿Te gusta el té que has pedido?
-La verdad es que si, está riquísimo, ¿lo has probado?
-Sí, es de los que más me gusta, pero siempre prefiero el café,. Alberto hace el mejor café del mundo occidental y seguro que del oriental también.
-Este es tu truco entonces, tu bar, tu ambiente, tu café...
-Ayuda, claro que ayuda, me pareció muy buena idea cuando me llamaste esta mañana . Anoche le estuve dando vueltas a las cosa, la verdad me pareció interesante la oferta.
-Pues menos mal Pro. Menos mal que te pareció interesante la oferta y menos mal que estás en tu hábitat porque fuera de él y con un proyecto que no te interese no sé cómo reaccionarías, la verdad. Eres muy borde Pro.
-En serio, yo creo que no. Es como si yo te digo que eres muy histérica. No tendría razón porque me estaría dejando llevar por un juicio precipitado, basado en estereotipos de personas ajenas a ti, con comportamientos parecidos, porque no te conozco y no sé porque actúas así, pero aunque sea evidente y demostrable racionalmente que tu comportamiento tampoco entraría en los cánones de lo "normal", yo no te lo digo constantemente porque no sería justo.
-¿Histérica? qué fuerte, y además muy histérica...de verdad ¡qué fuerte! Había leído alguna cosa, de algún problema que habías tenido, discusiones , contratos , no sé , en fin pero que por hacerte una oferta de trabajo me tengas que insultar y dos veces ya , pues mira me parece lo más fuerte que ha pasado en mi carrera ,. En mi vida laboral entera, me han insultado por despedir a alguien pero no por ofrecerle trabajo. Además no entiendo porque te he ofendido. He sido súper cordial y amistosa ¿Fue Mario?
-No Sofía. No me habéis ofendido ninguno de los dos, y el otro chico fue majete también. El problema es, de acuerdo ha habido un problema, sobre todo de comunicación. Primero, José Luís nos lió a los dos y a mí me lío de forma rara, incluso me sonó a tomadura de pelo, a que hiciera una especie de payasada contando lo bien que me va y lo triunfador que soy por ser actor y/o famosito de mierda. Luego ciertamente que para mí se complicó un poco la entrevista porque me parecisteis poco serios en vuestro negocio y muy poco formal vuestra oferta. Y tampoco me ayudaba nada que hablases tanto, tan rápido y con ese tono un poco sobreactuado de positivismo súper, súper optimista, pero también es cierto que me pareció que os fue pareciendo más interesante mi producto precisamente por mi postura.
-Muy bien Pro, las cartas sobre la mesa.
-Y las referencias que haces a que has leído o visto cosas sobre mí y mis contratos... quizá también me ponen un poco a la defensiva-dijo riendo mientras Sofía le respondía con su risa también.
-Vale, vale, pero claro reconoce que es normal, lo hace todo el mundo, incluso en otras profesiones. Lo primero que se hace es una búsqueda en internet.
-Ya pero no a todos les confunden continuamente su vida, su personalidad, sus sentimientos con lo que ven o leen en internet o en la tele, tanto psicoanálisis continuo.
-Vale, de acuerdo, pero en este caso sí tiene relación .Te he dicho que la otra persona es muy mediática, y también tiene una etiqueta muy marcada en su vida pública y por decirlo de alguna manera no queremos montar una franquicia de Podemos o algo así, no quería que tú tuvieras el mismo perfil público, no queríamos un Willy Toledo para que me entiendas.
-Pues es un tío muy majo, y muy comprometido y sé que a mucha gente le parece un gilipollas que no tiene ni puta idea de lo que habla y que se mete en política porque no tiene trabajo y te aseguro que pierde muchas ofertas y rechaza aún más precisamente por ser coherente con lo que piensa .
-¿De verdad lo conoces? ¿Es tu amigo?
-No. No es mi amigo quiero decir y bueno... sí le conozco, pero de vista. Coincidí en una serie con él, hace años. Él tenía un personaje fijo y yo aparecí en un capítulo pero hablamos cuatro cosas fuera de plató, es cierto que una de ellas fue de política, y sí comparto algo de lo piensa y lo cierto es que tiene bastante información y datos de cosas muy interesantes.
-Pero,...quiero decir, a la gente le parece gilipollas y sobre politizado y no queremos esa imagen de empresa, y además tú eres más guapo.
-Ja, ja, ja, gracias hombre, digo mujé, es muy agradable escuchar esas mentiras deliciosas de una señorita como tú.
-Cuando dices señorita ¿quieres decir niñata? pero el cómo tú ¿quiere decir que estoy buena?
-Ja, ja, ja, claro que sí.
-Entiendo, y gracias aunque entre niñata y jovencita no sé qué queda peor, parece una frase de viejo verde, por favor Pro ¡que tú vas de galán!
-Ja, ja, ja de galán dice, esa sí que es buena, de galán de noche para coger los abrigos.
-No entiendo el chiste, o la broma, a ver si ahora resulta que no has hecho de galán o que no haces ese papel.
-¿Dónde Sofía? ¿Dónde? ¿En el teatro? ¿¿¿En la tele??? O ¿en mi vida?
-Luego dices que yo voy de psicoanalista agresiva pero tú vas pidiendo a gritos terapia.
-Estamos trabajando en ello, ¿no?
-ok, ok terapia con café...pues voy a pedirme otro té, ¿cual me recomiendas?
-Un café cortado de Alberto.-Contestó Pro guiñando un ojo.
-Me encantaría pero luego no duermo.
-Pues será por otros motivos, porque el té tiene más teína incluso que el café y quita más el sueño, o algo así, no me lo sé muy bien la verdad pero te garantizo que un cortadito no te va a quitar el sueño.
-De acuerdo tomemos el café de la paz, porque no tenemos pipa.
-Claro que la tenemos.
-¿Cómo? ¿Tienes una pipa?
-Una cachimba, ¿sabes lo que es?
-Si bueno, pero ¿es para fumar drogas?
-Solo si quieres. Se puede fumar tabaco de sabores, están muy ricos.
-Prefiero el café de la paz, ¿tú fumas mucho?
-Pues depende, cachimbas no, muy poco, alguna vez con amigos y eso.
-Y ¿drogas?
- Eso más.
-Explícate por favor, quiero decir que bueno, no quiero decir...
-Que has leído algo en internet
-Sí. Eso, dímelo tú
-Bueno, sería una tontería que te preguntara que has leído en interneeeee, puedo buscarlo yo y además esto parecería una escena de los hermanos Marx. He probado muchas drogas y diferentes, casi todas las que hay, bueno tantas no porque hay muchas, pero  paso de todas, por probar y poco más.
- ¿Pasas de Todas?
-Bueno menos los porros, el hachís, la marihuana...
-Pero eso es lo mismo.
-Sí, es fumar cannabis que sale de la planta de la maría.
-Y ¿fumas mucho?
-Pues depende de que sea mucho, a veces si he fumado mucho, mucho para mí es fumarme cinco o seis porros al día
-¿Todos los días?
-Sí, hoy me he fumado tres, uno antes de bajar a verte
.-Pero ¿y los porros no dan risa? o ¿aplatanan?, que dan sueño vamos, pero no ponen de mala leche como a ti.
-Si hacen todo eso, dan risa y aplatanan también pero a mí no me dan mala leche, al revés me ayudan a no chinarme demasiado con el mundo a soportar según que tonterías, de hecho es parte de la terapia para llevarme mejor con el mundo.
-Pues sinceramente Pro, no entiendo bien todo esto que me estás contando, yo creo que al menos ahora estás demostrando que tienes, ¿Cómo lo diría? bastante mal humor, y si dices que te has fumado tres porros y son las seis de la tarde , o ni siquiera , me parece que tienes un problema con las drogas pero sobretodo con tu carácter , no entiendo por qué estás continuamente enfadado .
-Pues sinceramente, discrepo de todas esas afirmaciones pero más categóricamente, si cabe, con la última.
-¿Ves?  Es todo: las palabras que eliges, el tono, la crudeza de tus gestos, esa...no sé, supuesta seguridad cuando en el fondo eres estúpidamente inseguro en tus posibilidades. Y creo que te escondes en toda esa rudeza para tener una excusa de porqué no intentas objetivos superiores.
Pro se quedó en silencio observándola, tenía una dicción perfecta y un tono de voz tan melódico y dulce que cualquier cosa que le decía sonaba a canción, se sorprendió mirando el contorno de sus pechos mientras sonaba ese empalago en su pensamiento y sonrió. Una gran sonrisa le invadió el rostro multiplicándole por mil las mil y pico arrugas que ya le adornaban.
-Mira Sofía  - le dijo mirándole esta vez a los ojos y de forma muy pausada y amable - creo que eres muy buena psicóloga, pero esto no era una consulta. Era una entrevista de trabajo y seguramente tú lo encuentras normal, pero a mí no me resulta cómodo que esté centrada en mi mal genio o carácter o mala hostia si quieres, para entendernos mejor - era la primera vez que decía una expresión fuerte o mal sonante pero a Sofía le estaba pareciendo que era la primera cosa agradable que le había oído , era otra persona quién estaba hablando ahora ,era un seductor -Porque honestamente Sofía no encuentro todavía un argumento que me hayas dado para sostener eso y tampoco otras cosas que has nombrado o has lanzado, y esta oferta de trabajo es algo que me habéis ofrecido ...¿por mis capacidades interpretativas? ¿Por mi formación académica? , o ¿Quizá por mi implacable imagen pública? –en cada pausa endulzaba más su voz al tiempo que sonaba clara y cálida como si fuera una canción de Soul -por mí.... persona , no era por ser buen actor ni por saber hacer un papel concreto . Era, si no entendí mal por....mí .¿Entonces? Aunque sea normal, por tu posición y responsabilidad profesional e incluso aunque tus formas sean cordiales e incluso amables y tu sonrisa preciosa y tu vitalidad envidiable .El trasfondo de tu mensaje es siempre un ataque.  Porque ya tienes una imagen premeditada y todas las señales que me ves no hacen sino darte la razón continuamente y empacharte de esa razón y no escuchar “las otras razones”- Sofía había asentido en alguna ocasión con la mirada, animándole a que siguiera, incluso con la cabeza y ahora seguía callada leyéndole los ojos e interpretándolo como ternura, esperó un segundo más por si Pro no había acabado su discurso. Respiró y soltó el aire .Mentalmente estaba intentando repetir el personaje que había interpretado Pro. Sí, interpretado, porque Sofía ya había decidido que había sido una interpretación, y le había gustado y había decidido también imitarle para intentar desarmarle o provocarle a ver cómo reaccionaba.
-Puede que tengas razón, pero no te vengas arriba, cuéntame esas otras razones.
-...Cuéntame tu que has vivido, nanana.... Ja, ja, ja ¿no veías la serie? , yo salí en un par de capítulos, era una temporada entera lo que teníamos firmado, catorce meses y salí en dos capítulos, porque las escenas que grabé en el tercero ni salieron, ¿y te gustaría saber por qué?, bueno eso te lo cuento otro día. El caso es que si quieres podemos subir a mi casa a tomar otro café en mi terraza que todavía le da un poco el sol porque aunque Alberto hace un café exquisito no deja que se fume dentro del local y de verdad que si te apetece o te interesa que sigamos con esta conversación, yo, me quiero fumar un porro.
-Bueno, pues si. Te digo que no te vengas arriba y me dices que me suba contigo  a tu casa a fumar porros. Mira lo siento. Yo no quiero ligar. Quizá te he lanzado algún mensaje equivocado o las drogas te conmocionan un poco, en cualquier caso no ayudan nada a tu lucidez ni a tu estabilidad, osea, a ver, perdona no quiero hacer un diagnóstico, soy psicóloga pero no ejerzo, de hecho nunca he pasado consulta con ningún paciente, antes de acabar la carrera ya trabaja en consulting.
-Bueno -repitió Pro de la misma forma acelerada para retomar su pulso anterior -te ha durado poco el escuchar otras razones, ya tienes las tuyas y veo que no eres nada marxista.
-Pero ¿y qué tiene que ver la política en todo esto? ¿Quién tiene prejuicios ahora?    Cómo tengo pasta y vivo bien, bueno sobretodo visto bien, porque no sabes cómo vivo. Solo has visto cómo visto , pues ya das por supuesto que soy una pija de derechas que lo ha tenido todo , los estudios , la consultoría...porque me la ha conseguido papá , pues déjame decirte que te equivocas y bastante porque...
Antes de que pudiera seguir, el gesto de Pro hizo que parara y tras un segundo de silencio ambos rieron a la vez. Sofía un poco indecisa pero más segura cuando Pro le dijo:
-Hablaba de Marx, Groucho Marx  “estos son mis principios y si no  le gustan, tengo otros.”. Y de verdad que a mis años se me ha olvidado el intentar ligar y más con chicas que no llegan a los treinta años y son tan atractivas y emprendedoras como tú .Y de verdad quiero fumarme ese porro, porque aunque seas encantadora, que lo afirmo y reafirmo, a mí me está resultando un poco dura toda esta conversación.
-De acuerdo Pro, pero dime ¿Cuánto de dura?
Los dos rieron y salieron del bar despidiéndose del camarero.
Efectivamente había dejado de hacer viento y las nubes se habían apartado un poco dejando actuar a un sol primaveral que calentaba de forma muy agradable

No hay comentarios:

Publicar un comentario