domingo, 5 de febrero de 2017

Tratado para ser feliz .Capitulo 6 .Helena



Capitulo 6. Helena

Pro abrió la puerta de casa y la bofetada de olor le despejó el aturdimiento con el que había subido las escaleras .Era un olor fuerte, se mezclaba la densidad del humo con el etílico hedor de fiesta con final precipitado, olía a falta de ventilación a humedad. Pero había algo más intenso y era sexo. Olía a sexo, sobre todo a sexo.
Abrió las ventanas del  salón y entró en el baño, se lavó la cara varías veces con agua fría, se miró al espejo, eran más de las dos del mediodía, llevaba demasiadas horas sin dormir, había dejado ingresado a Berto por el shock con un ataque de ansiedad y había esperado a que llegara su sobrino con la abogada y no era el momento de averiguar qué coño pasaba, necesitaba dormir, el agua del grifo seguía corriendo y volvió a llenar sus manos para una vez más sacudirse la cara.
Al salir del baño, el frío había despejado las pruebas de sus sospechas olfativas, cerró y se fue a su dormitorio, bajó las persianas y se metió en la cama.
Sintió como le acariciaban el pelo y una voz susurraba su nombre
-Pro. ¿Estás despierto? Pro
Se giró y vio a Helena recostada en su cama.
-¿Helena? ¿Qué quieres? ¿Qué pasa?
-Pro, ¿estás despierto?
-Ahora sí, ¿qué pasa Helena?
-He hecho algo muy malo, no sé qué me pasa  
Tenía los ojos llenos de lágrimas, eso iba a romper en cualquier momento dejando caer ríos por sus mejillas.
-Joder ¿qué has hecho? Llevo un día…de verdad.
-He follado con Adri
-¿Qué has qué? ¿Cuándo?
-Y con ella también, vino esta mañana, estábamos Adri y yo y estábamos todos muy nerviosos y yo estaba con Adri y entonces ella lo dijo y follamos los tres.
-Pero, ¿pero me queréis volver loco? Pero Helena, llevo más de un día sin dormir, vengo del hospital, Carmen está desaparecida, mi sobrino está allí con Sofía y Tú me dices que habéis estado follando antes todos aquí ¿Qué hago yo ahora?
-¡Pro! Yo no sabía nada de Carmen ¿qué pasó entonces?
-Seguimos sin saber nada, está desparecida. Pero y ¿lo otro?
-No lo sé, no sé qué me pasa, yo si me voy a volver loca si no lo estoy ya, cada día me cuesta más todo, despertar, irme a la cama a dormir.
-Pero Helena, si eres una niña monísima y encantadora. Eres un amor.
-No Pro, tengo muchas cosas en mi cabeza, llevo muchos años huyendo. He estado en muchos sitios y no encajo. Es como si siempre estuviera viendo los puzles que los demás encuadran y enseñan en sus casas, pero yo no tengo un puzle solo tengo miles de piezas que me entretengo en ir juntando por colores, encajando y haciendo piezas, trozos más grandes pero nunca termino el puzle, no puedo enmarcarlo ni enseñarlo. Mi puzle no encaja.
-Mira cariño eso nos pasa a todos, el puzle lo vas sacando porque solo acaba cuando acaba tu vida, no entiendo eso de que los demás si lo enseñan y el tuyo no encaja.
-Me cuesta mucho las personas, cuando llevan mucho rato me cuesta, me saturan, me pongo nerviosa porque me parece que esa pieza no encaja.
-¿Qué no te encaja esa persona?
-No, no es eso Pro. Me cuesta estar mucho rato aunque la persona me guste. Me cuesta mantener relaciones de mucho tiempo y me cuesta estar mucho rato con las personas.
-Bueno, tú a veces te limitas la comunicación porque encuentras una barrera con el idioma.
-Al revés Pro, he hablado en muchos idiomas con personas y siempre me cuesta, en todos los idiomas. Me gusta interactuar, me gusta el contacto humano, necesito el cariño y el apoyo pero me satura porque me enciende el piloto del esfuerzo en conectar todos los cables afectivos, ser correcto, ser afectuosa, atender las necesidades del otro  pero conectar también mi búsqueda de necesidades y entonces me bloqueo, me pongo nerviosa, es como si pienso porque me está contando eso esa persona y que tengo que hacer yo.
-¿Qué hora es Helena?
-Sobre las cuatro y media. ¿Por qué?
-Porque antes de las ocho y ocho no creo que tenga ninguna respuesta para todo esto que me estás contando. ¿Por qué no entras dentro y te duermes un rato conmigo? Seguro que luego estamos ambos más despejados en general y hablamos con más lucidez de todo lo que quieras.


Helena se metió en la cama y se acurrucó a su lado.
No habrían pasado más de dos horas cuando Pro se despertó con la boca seca, había tenido alguna pesadilla, algo del guarda de seguridad del hospital, le decía algo así como que era culpa suya por no haber buscado bien a Carmen y también aparecía Sofía coqueteando con el segurata, la verdad es que era una mujer bastante peculiar y además estaba muy buena.
Se dio una ducha breve pero intensa, con agua muy caliente en la cabeza y muy fría en las piernas, salió desnudo a la cocina y mientras preparaba café se acordó que estaba Helena en su cama, y se acordó de la historia tan increíble sobre ese trío amoroso. Fue de nuevo al baño y se vistió con el albornoz, se asomó a su cama y buscó su ropa haciendo algo de ruido adrede pero sin sobrarse demasiado, cuando ya salía de la habitación vestido le llamó Helena.
-Pro, ¿estás bien?
-Sí, he hecho café, voy a quitarlo .Date una ducha si quieres a mi me ha sentado realmente bien.
Apagó el café que ya se estaba saliendo y busco dos tazas limpias, estaba todo un poco desordenado. Estaba buscando leche por la despensa cuando apareció Helena en bragas con una camiseta y el pelo muy despeinado.
-Yo lo quiero solo, ya lo sabes.
-Mira Helena, ponte algo porque no tengo la calefacción y tengo que abrir todo además porque aquí huele a choto y a perico que dan arcadas.


Helena se giró un poco nerviosa,  entró a la habitación, cogió su ropa y se metió en el baño.

-Hay que joderse, no sé qué coño le pasa a todo el mundo.
El rato que tardó Helena en salir del baño le dio tiempo a Pro a ventilar toda la casa, a tomarse su café y a sentarse en el sofá a mirar el móvil. No había mensajes.
Apareció con el pelo mojado, la toalla sobre los hombros, cogió su café y se sentó en la cocina. Pro se levantó y se sentó enfrente.
-Perdona si he sido brusco contigo yo también hago cosas… raras.
-No perdona tu Pro, he venido cuando dormías y te he contado eso y entiendo que no te caiga bien.
-No, a ver Helena, a mi no me cae ni bien ni mal que tu folles con Adrian precisamente esta mañana, ni que esté Sofía por medio, ni nada de eso , es solo que de pronto están pasando muchas cosas que no puedo encajar , como decías tu antes del puzle.
Sofía es una persona que no conocía hace dos días por ejemplo y resulta que aparece ahora en todas las secuencias.
-¿Qué son secuencias? ¿Cómo piezas del puzle?
-No, me refiero a que ha aparecido con mucho papel con muchas frases.
-Que habla mucho, la verdad es que tiene mucha atracción. Es como los políticos ¿no te parece?
-Puede que tengas razón, resulta que la familia de Carmen tiene mucho que ver con la política.
-Pero ¿tú no hablabas de Sofía? , la chica esa con la que viniste que se fue con Adri esta mañana.
-Si la que os follasteis los dos, esa chica que no se todavía porque se puso en contacto conmigo ni porque tenía tanto interés en venderme la moto del curso ese de los cojones.
-Yo no entiendo nada de lo que dices.
-¿Nada? Nada no guapa, lo del curso normal que no lo entiendas pero ¿a que si entiendes que te la follaste? Pues media hora antes estaba intentándolo conmigo ¿casualidad?


-Pero ¿y Carmen?
-Pues eso, Carmen. Ha desaparecido, no sabemos nada de ella, se supone que debe estar en algún hospital que todavía no hemos encontrado y no sé si Sofía pinta algo en todo esto pero no me gusta la dimensión que está cogiendo  ni tampoco que os haya dado a todos por follar como si fuera una película del Esteso y Pajares.


-¿Sabes una cosa? Siempre que te conozco pensaba que eres una persona con un carácter fuerte pero otros días te he visto una persona muy simpática y cariñosa.
-Ya lo sé Helena, y lo acabas de decir con la precisión de un cirujano gracias al idioma y las palabras.
-Eres persona cercana pero… quizá no se decir las palabras como tú dices.
-Al revés, te entiendo bien, y te digo que muchas personas piensan lo mismo que tu pero lo expresan peor, haciendo daño o confundiendo mis sentimientos. En cualquier caso no le des más vueltas, no tiene importancia, no estamos aquí para hablar de mi libro No me lo tomo mal, no me cae mal ni que hayas hecho eso tan malo como dices tú, estoy un poco superado por los acontecimientos y me gustaría poder pensar tranquilo sobre Carmen y donde puede estar.
-¿Y yo puedo ayudar?
-Seguramente si, vamos al hospital a ver si han averiguado algo y a ver qué tal está Berto, si está mejor lo traemos a casa y te quedas con él, a este no creo que te lo folles ¿verdad?
-Nooooo, jajajaja, lo dices de broma.
-Muy bien , vamos a relajarnos que todo irá mejor 





lunes, 11 de julio de 2016

Tratado para ser Feliz.CAPITULO 5.Después de Mayo.





CAPITULO 5.Después de Mayo.

Pro estaba buscando café en una encimera poco amiga de sus usos y costumbres cuando su móvil le hizo recobrar el sentido, llevaba un buen rato mirando sin atreverse a tocar nada y el teléfono estaba sonando en su bolsillo cada vez más alto.
-¿Sí?
-¿Pro? ¿Dónde andas?
-Berto, ¿encontraste a mi sobrino?
-La verdad es que no y tampoco a Carmen, ¿Dónde estás tú?
-En casa de Sofía, vamos al hospital ahora, por cierto no deja de insistirme en que es abogada y que la contratéis alguno de vosotros en nombre de Carmen.
-¿Qué? ¿Qué es abogada? ¿Y para que quiere Carmen una abogada?
-Bueno, llevamos toda la noche de hospital en hospital y no la encontramos y dice que puede abrirnos puertas.
-Pero y ¿cuánto nos va a costar? La verdad es que no lo veo necesario, pero contrátala tu si quieres Pro, al fin y al cabo eres tu quien la conoce.
-Joder Berto, por el dinero no te preocupes, la contratamos con tu nombre y pago yo. ¿De acuerdo?
-Pues no se cielo la verdad, me parece todo un poco de película .¿Y qué tengo que hacer?
-Pues no sé, ahora cuando salga de la ducha le digo que te llame y te lo cuenta.
-Vale. ¿A qué hospital vais? Podemos vernos allí.
-Ahora te llamo.

Pro estaba guardando su móvil cuando apareció Sofía por detrás de la cortina que separaba ambas estancias, llevaba una muy pequeña toalla envolviéndose el cuerpo y una gran toalla en la cabeza.
-¿Quién era? ¿Noticias nuevas?
-No, era Berto y no ha avanzado nada, le he dicho que le llamamos ahora para que le expliques que tiene que hacer para contratarte.
-¿No encontraste el café? Está ahí mismo.
-No, eh, bueno tampoco busqué mucho.
Sofía avanzaba muy despacio hacia Pro, había poca distancia entre ellos y por eso cada centímetro era una gran distancia.
-¿Puedo usar el baño ahora?
Sofía se quedó callada, como si no supiera responder a la pregunta, estaba justo en medio del paso y su acercamiento había sufrido un frenazo en seco como también su sonrisa.
-Si claro, te quería acercar el café, son esos sobres. Pasa es aquí a la izquierda, estará un poco empañado, me gusta el agua muy caliente.
Sofía se apartó hacia un lado e inmediatamente retrocedió su movimiento entrando en la habitación a la vez que le señalaba la puerta del aseo.
-Gracias.
Pro entró y cerró la puerta, Sofía se quedó mirando la puerta y no supo qué hacer cuando oyó el grifo del lavabo, se sentía muy incómoda, desnuda y rechazada, no sabía si empezar a vestirse para quedarse a medias cuando Pro abriera la puerta o seguir desnuda con esa mini toalla.
Cogió unas bragas de un cajón de la mesilla y se las puso rápido mientras abría la puerta del armario cerrando así visualmente la salida del baño. Estaba corriendo perchas buscando un vestido cuando Pro abrió la puerta, al ver la puerta del armario abierta entendió la situación y se dirigió directo al salón.
Sofía eligió uno y se lo puso mientras se acercaba a Pro.
-Termina de abrochármelo por favor.
Pro se la quedó mirando un segundo,  tenía solo un pequeño tramo de la cremallera subida y el giro de cabeza retirándose el pelo descubría su espalda entera todavía mojada y desnuda, tenía la piel intensa, suave, morena y brillante y le escurrían esas gotas formando un río por el valle de su espalda. Pro cogió la cremallera apoyando un dedo en esa piel y sintió que se excitaba.
-Sofía, recuerda que vamos en moto y estaba lloviendo hasta hace un rato, no me parece que este vestido que te sienta tan bien sea el mejor atuendo, mejor me bajo al bar y tú te cambias.
-Si, claro. Tienes razón, pero ¿y los sobres de café? tengo leche en la nevera.
-No gracias. No me gusta ese café, mejor me bajo al bar y te espero.
-Como quieras. No tardo nada .Pídeme un café con leche en vaso.
-Ok, te espero abajo entonces.

Pro estaba de pie en la barra terminando su café cuando Sofía se colocó a su lado.
-¿Mi café?
-Sí, toma es este.
-Mira Pro, no sé que he hecho pero está claro que te he incomodado y no era esa mi intención.
-No te preocupes, es solo que no era el momento.
-¿El momento para qué?
-¿El momento para qué? ¿En serio? Mira déjalo, no me has incomodado con nada, es solo que quería un café de bar y no podíamos perder ni un momento.
Sofía cogió su vaso y le vertió un sobre de azúcar, mientras lo removía observó que Pro había terminado e incluso había pagado ya. Tenía el platillo con las vueltas delante.
La ducha aunque escasa le había despejado lo suficiente como para saber que la mala sintonía era real .Había sido una noche muy larga y más extraña si cabe y no estaba segura de todo lo que había pasado y menos de lo que había sentido pero estaba segura de que en algún momento había contactado con ese hombre, había habido comunicación, sintonía incluso, afinidad.
Había sentido deseo sí, pero confuso, se había excitado en el viaje en moto es cierto pero también con el beso de aquella chica. Y se había excitado en la ducha, el agua tan caliente siempre le hacía sentir. Pero sobretodo se había excitado con su dedo en la espalda y estaba segura de que él también había sentido algo y sin embargo ahora estaba igual de distante que la primera vez. Decididamente el café no le sentaba bien a este hombre.
Pro empezó a liarse un cigarro en la misma barra.
-Termina tranquila, yo me voy fumando esto fuera mientras. He hablado con Berto, ha localizado a mi sobrino, está en mi casa con Helena. Hemos pensado que lo mejor es que te lleve allí ahora, hablas con Adri y le cuentas  que te contrate  él y eso, mientras yo voy al hospital que me espera Berto y averiguamos que pasa y como está Carmen. ¿Te parece bien?
-Si como quieras.
Pro salió fuera y encendió su cigarro mirando al cielo, buscaba cuantas nubes contenía y cuanta agua llevaban dentro.
-No te preocupes, no creo que llueva más hoy.
-¿Tienes una cadera que ha dejado de dolerte? Te dije que desayunaras tranquila.
-No, he visto la previsión del tiempo mientras tomaba el café. ¿Nos vamos?
-Seguro que te he molestado en algo y te aseguro que no era mi intención, debe ser mi carácter, ya sabes.
-No me has molestado Pro, ya nos vamos conociendo. Me llevas a tu casa, hablo con tu sobrino y nos vemos luego en el hospital ¿Es correcto?
-Correcto, eres muy profesional. Gracias.