martes, 28 de agosto de 2018

Tratado para ser feliz.Capítulo 12. Des encuentros


TRATADO para ser FELIZ
Capítulo 12 Desencuentros.
Dormía toda la sierra de Gredos, dormía el pueblo y toda la urbanización. Dormían en la casa de invitados y en la habitación del fondo, dormía incluso Pro pero no las ranas y tampoco el asesor.
Estaba sentado en el porche delantero con un Gin-tonic y el croar a su alrededor. Era tarde ya, muy tarde pero todavía quedaban algunos cabos que atar, habían logrado convencer incluso a Aitana que se había mostrado siempre las más critica con cada explicación y posterior decisión, que a la mañana siguiente Damián acompañaría al trió juvenil al aeropuerto a coger el avión con destino a Malta, Fran acudiría a su oficina para formalizar sus vacaciones que iniciaría al día siguiente para marcharse con Aitana a Menorca por lo menos dos semanas y facturados todos Pro y Damián intentarían conectar los cables de la red que habían ideado la noche anterior.
Damián había insistido en que el primer contacto serían Benjamín y Paula, querían una historia y se la iban a dar.
Pro les daría una entrevista citando su nombre expresamente, contando que la muerte de Carmen quizá no hubiera sido tan casual y si más causal a consecuencia del chantaje que había estado haciendo a la vez a su propia familia, a la bodega y al partido en su máxima extensión. Darían datos de cómo y porque tenían relaciones comerciales las botellas de vino con esa conglomeración de empresas y partidos políticos italianos, como en la importación exportación blanqueaban comisiones y limpiaban extorsiones a vinicultores de la zona .Filtraría también los nombres de algunos jueces y muchos políticos relacionados con la compra de votos y voluntades gracias a algunos movimientos bancarios en la cuenta que tenía Carmen con Berto de segundo titular, habían recuperado bastantes correos electrónicos en el portátil que compartían con contraseñas guardadas donde el tío de Carmen era bastante implícito nombrando a sus colaboradores y sus gestiones al respecto de toda la trama. Con amenazas a su sobrina incluidas. Cambiando de fuentes también hablaría de esa historia de vender vino joven a los italianos y encontrar esas botellas etiquetadas como crianza italiano a más de 10 euros en Italia. Y curiosamente también la venta a otra marca italiana de vinos de reserva a unos precios irrisorios. Esto lo habían visto Carmen y Berto en la bodega pero también en un supermercado romano en su visita en navidades del pasado año. Tenía que haber una buena trama detrás, que la investigaran a fondo y se ganaran el sueldo.
Luego estaba el tema de Sofía. Habían acordado que citarían el  nombre de la academia y los apellidos del socio-compañero de Sofía sin citar a su madre la jueza De Aguilar. Era mucha casualidad que una jueza relativamente mediática  con sentencias muy criticadas desde el entorno social, benevolentes con casos de corrupción y demoledoras con otros casos más bien reivindicativos tuviera un hijo con una academia para ejecutivos y hubiera contactado con Pro justo en este momento.
Pero de eso no darían ninguna pista, de momento. Pro había insistido en contactar con Sofía a lo que Damián se había opuesto radicalmente, no era buena idea tirar de todos los hilos a la vez.
Miró su reloj, eran las cuatro y media de la madrugada, para un insomne permanente solo era la mitad de la noche, esa hora en la que solía contemplar el cuerpo desnudo de su mujer tendido en la cama resoplando boca arriba, llevaba casi la mitad de su vida repitiendo esa escena y le angustiaba pensar que iba a ser para siempre.
Para siempre, nada es para siempre pero no encontraba la forma de cambiarlo. Encendió otro cigarro y apuró su copa, debía de dormir algo antes de que amaneciera, el vuelo de los chicos era a las siete y cuarto y tenían que estar al menos una hora y media antes en el aeropuerto, calculó que a esas horas tardarían al menos tres cuartos de hora en llegar, le quedaba medía hora escasa para intentar dar una cabezada.
Un ruido  dentro le despertó de su ensoñación, su mente se alteró y le invadieron pensamientos violentos, buscó su pistola pero no la llevaba encima, se sentía paralizado por el miedo y la confusión, logró recordar donde estaba y eso le tranquilizó lo suficiente para asomarse levemente por la ventana, era Aitana haciendo café en la cocina.

Por fin Pro encontró el momento de levantarse , llevaba más de una hora esperando que se fueran todos, había escuchado a Fran despedirse de su hermana y un rato después nuevamente el golpear de esa puerta al cerrar e intuía que había sido la propia Aitana saliendo, Damián y los chicos debían haberse ido cuando todavía dormía. Se levantó con menos esfuerzo del esperado y bajó a la cocina, después de comprobar que estaba solo fue a por su móvil y al encenderlo encontró otra llamada perdida del mismo número fijo desconocido.
Marcó el número de Sofía y  salto el buzón de voz, colgó irritado, tenía que hablar con ella antes de que volviera Damián, habían quedado en ir a ver a Paula y Benjamín  cuando volviera del aeropuerto y estarían todo el día juntos, no le gustaba su compañía y sobretodo no le gustaba tener que seguir sus instrucciones. No terminaba de entender esa fe ciega que tenía su cuñado en un chaval de apenas 30 años y esa seguridad fingida que mostraba en todo lo que decía.
Se sirvió un café y salió al porche de la entrada, hacía frío y llovía ligeramente lo que incrementaba la incómoda sensación, demasiado para estar a cuerpo y entró a coger un abrigo.
Al salir vio que llegaba un coche que aparcaba justo en la entrada de la casa, no reconoció a Damián al abrir la puerta y le pareció la figura de un gánster, de un matón de barrio alto y espigado con ese abrigo largo a juego con su mentón aguileño, andando con una mezcla de Tony Manero y una semicojera que se dirigía hacia su casa.
-Buenos días, ¿qué tal se encuentra, ha dormido bien?
-Bien, gracias. ¿Qué tal ha ido el embarque de los chicos?
-Todo en orden, les dije que llamen cuando lleguen aunque seguro que llamarán probablemente primero a su hermana y nos demos por enterados. Bien, he mirado los horarios de los autobuses que llevan a Las rozas y hay uno que te dejaría sobre las 10:30 en el centro mismo, en la plaza. Bien yo te llevo al pueblo de al lado para que lo cojas y llegues en bus, si ellos te están esperando estupendo y si no están mejor, ¿Me entiendes?
-Bueno pues esto último no mucho. ¿Si no están?..-dijo Pro levantando un poco la voz y dramatizando un poco- ¿Qué pasa? ¿Qué hago?
-Vale, ya entiendo, voy muy rápido. Perdona. Ahora les llamas por teléfono y quedas con ellos, allí, en su casa, para contarles la historia-Dijo Damián alargando cada pausa pero con la misma precipitación-Lo normal es que te vayan a buscar, ¿no? O que se ofrezcan y entonces tu les dices que llegas a su pueblo a las 10:30 y si no van a buscarte es por algo, porque preparan algo…Quiero decir que…no me mires asín coño que me pongo más nervioso y me explico peor.
-De verdad, no te preocupes tanto, les llamo y les digo que vengan a buscarme a esa hora y nos dejamos de misterios y conjeturas.
-¡Eso es! Buena idea, como el Cholo. Partido a partido.
-Qué coño dices de partido. Relájate un poco, deja de querer controlar todo, saberlo todo, solucionar todo. Tienes muchas ideas y has conseguido mucha información estás aportando mucho y ayudando por ejemplo con Berto. Yo tengo una gran relación con él y todavía no me creo como podía estar al tanto de la historia y yo no enterarme de nada. Y como has conseguido sacar esos correos. ¿Dime una cosa? ¿Mi sobrino también lo sabía?
-Ni de coña amigo.-Contestó Damián sonriendo.
-¿Perdona?
-¿Qué? Hum, te he molestado amigo. Perdona Pro. Yo no quería…
-No. Perdona tú, a veces me pongo a la defensiva, no sé, es con algunas cosas. Con algunas palabras a veces, pero es una tontería.-
Damián  abrió los ojos y le repitió la sonrisa abriendo sus pequeños ojos, regalando esa sonrisa que tienen algunas personas enseñando todo el maxilar superior y que por eso mismo la evitan y siempre ríen moderadamente pero que de pronto entienden el sentido del chiste e inocentemente se sinceran tanto que estiran  su sonrisa y te enseñan su profundidad de campo, su longitud de enfoque.
-La palabra es amigo y le he vuelto a repetir, ja.
-Es una gilipollez, lo sé.
Rieron unos segundos
-O.K. vamos palante. ¿Vamos a llamar?
-O.K. Damián vamos a Llamar-Contestó Pro guiñándole un ojo.
Estaban sentados en el coche de Damián y a Pro le parecía otra vez que seguía siendo un poco peliculero todo y que era como llover sobre mojado. Era un coche negro y grande, un berlina pero con un toque de los 90  y con los cristales traseros ahumados que le hacía un poco más de cine negro.
-A la vuelta hacemos lo mismo, tú te vas en el primer bus que vaya a Príncipe Pío y te bajas aquí si todo va bien, si me necesitas antes para lo que sea, por supuesto me llamas .Te bajas aquí y yo vengo a buscarte cuando me digas. Vale, ¿no?
-Claro que sí, está todo bajo control.
Pro subió a ese autobús y regresó en ese mismo autobús dos horas más tarde a Villafranca, con el mismo conductor, casualidad que hizo que Pro calculara cuantas vueltas habría dado a su ruta para coincidir de nuevo a la vuelta.
Se bajó con el gesto fruncido, con esa arruga vertical en la frente, justo entre los ojos que según se acentuaba juntaba tanto las cejas que las fundía en una sola.
Llamo a Sofía y escuchó otro mensaje de operadora que decía que el teléfono marcado estaba fuera de línea o cobertura. Fuera de línea, eso le pareció nuevo.
Estaba andando hacia la terraza de un bar y llamando a Damián cuando no pudo creer lo que tenía enfrente, justo enfrente, sentada y mirándole.
-¿Pero qué coño? ¿Qué haces tú aquí?
Contestaron antes su llamada que su enfática pregunta.
-¿Si? ¿Va todo bien? ¿Voy a buscarte?
-No, espera. Voy a ver a qué hora cojo el autobús y ya te aviso de que hora. Luego te llamo.
-¿Has salido ya? ¿Estás en Villafranca como quedamos?
-Sí, bueno, tranquilo yo te llamo dentro de un rato.
El camarero se acercó a su mesa.
-Buenos días, ¿que tomarán los señores?
-Yo lo de siempre Javier, con el café largo y calentito.
A Pro se le veía bastante confuso y tardó unos segundos en contestar.
-Eh, ah, a mí me trae un café cortado. Muchas gracias.
-¿Lo de siempre Sofía?
-Sí, vivo cerca y vengo bastante aquí a desayunar.
-¿A la una y media Sofía?
-Bueno tampoco es tan extraño. Ya tomé un café a primera hora pero me gusta venir aquí a desayunar de verdad.
-No sé si será tan extraño, todo en ti es bastante extraño, apareces, desapareces y vuelves a aparecer justo ahora, aquí.
-Mira Pro te he dicho que vivo bastante cerca y suelo desayunar a estas horas, cuando puedo, en este bar. No sé qué haces tú aquí, justo ahora como dices tú. Y sí, he desaparecido un poco pero ahora no puedo explicarte nada, tómate el café y te aseguro que te llamo en unos días, he cambiado de teléfono porque tengo algunos periodistas dando el coñazo, pero guardo tu número, si confías en mi espera unos días que te vuelvo a a asegurar que te llamo.
-Venga Sofía, no me jodas.
-Tuvimos ese momento y lo dejaste pasar, y yo no soy mucho de insistir.
-Vale, graciosa eres un rato eso es cierto pero tienes muchas explicaciones que darme y no te vas a ir sin darme alguna.
-Bueno Pro esta conversación se ha acabado, me conoce mucha gente y no es el momento, si le digo al camarero que me estás molestando va a resultar todo muy incómodo, te lo aseguro. Puedes tomarte el café conmigo e irte o irte directamente. Te conviene tenerme de tu parte, y lo estoy, no me obligues a cambiarme de lado.
-A cambiarte de lado ¿a cambiarte de bando? O más bien de banda, porque son una banda, una banda de mafiosos y creo que tú eres parte, nos has engañado a todos y exijo saber que sacas tú con todo esto, supongo que dinero ¿no?
-¿Me exiges Pro? Yo no te debo nada, solo he tratado de ayudaros. De ayudaros hasta donde podía, estoy en una situación complicada aunque dudo que puedas entenderlo.
-Pues en eso si puedes ayudarme, explícame algunas cosas. ¿Porque me llamaste con esa gilipollez del curso para ejecutivos?¿Porque me pediste ser la abogada de mi sobrino y luego desapareces?¿Porque…
-Vale, perdona que te interrumpa, necesito ir al lavabo, luego seguimos.
Sofía se levantó y entró dentro del bar, pasaron unos minutos y sonó el teléfono de Pro.
-Dime Damián.
-¿Dónde estás Pro? ¿Voy a buscarte?
-Estoy sentado en una terraza tomando un café con…Sofía, me la he encontrado “casualmente” aquí y estoy intentando que me explique algunas cuestiones.
-¿Con Sofía? ¿Has quedado con ella? Te dije que teníamos que esperar un poco, voy para allá.
-No, no he quedado con ella, me la he encontrado y no, no vengas todavía, yo te aviso cuando quiera que vengas.
-Pero Pro ¿Estás seguro? Ella no me conoce, puedo aparecer y quedarme cerca.
-No, de verdad, esto quiero aclararlo yo, no vengas todavía.
-Como quieras, estaré pendiente.
Pro seguía solo, con la mesa vacía y le extrañó que el camarero atendiera otra mesa cercana. Cuando al rato volvió a salir llevando las consumiciones de sus vecinos de mesa llamó al camarero.
-Perdone, ¿mi café y lo de la señorita?
-Buenos días ¿Cómo quiere el café el señor?
-Le dije cortado ¿y la mujer que estaba conmigo? Hace mucho rato que entró al lavabo.
-No le entiendo, no sé de qué mujer me habla, ahora mismo le traigo su café ¿la leche la quiere fría o caliente?
-Templada, y no me jodas, estaba sentado con una mujer y te pedimos antes mi café cortado y ella pidió lo de siempre.
-Perdone pero no recuerdo nada de lo que dice pero ahora mismo le traigo su café.
-Déjelo, voy yo a buscarla.
Pro se levantó furioso y todo lo rápido que podía, entró en el bar y se dirigió al lavabo de señoras, golpeó la puerta y al instante salió una chica joven.
-¿Si?
-Perdona, estoy buscando una chica que estaba conmigo, dijo que venía al lavabo.
-Dentro no hay nadie, y no había nadie cuando entré yo.
-¿Cómo que no hay nadie?
Abrió la puerta, era un lavabo pequeño de una sola puerta, no había forma de esconderse
-Hija deputa, me la ha vuelto a jugar.
Salió fuera y telefoneo a Damián
-Ven a buscarme, ha vuelto a desaparecer. Te espero en la parada del bus.
Damián tardo menos de 10 minutos en llegar y encontró a Pro sentado en un banco.
-Hola, ¿Qué tal ha ido?
-Necesito fumarme un porro ¿Tienes algo?
-Aquí no y no me gusta que digas eso.
-¿Qué diga qué Damián?
-Pues eso de que lo necesitas, los porros son para echarse unas risas y compartir con amigos no para necesitarlos.
-Joder, lo que me faltaba ahora, un discurso moralista de…bueno de lo que seas tú que es cualquier cosa menos un ejemplo de conducta.
-No me conoces Pro, no sabes como soy, no sabes cómo fui y no sabes nada del cambio que he dado.
-Vale de puta madre, eres un tipo genial y muy limpio, dame un cigarro por favor y vámonos de aquí, pero demos primero una vuelta por el pueblo por si tenemos suerte y la vemos.
Dieron varias vueltas por el pueblo buscando a Sofía, era un pueblo pequeño, difícil de perderse en el pero sin rastro de Sofía.
-Está bien vámonos-dijo Pro malhumorado.
-¿Me vas a contar como ha ido la entrevista?
-¿Qué entrevista? Apenas he hablado con ella y ha desaparecido.
-Me refiero a tus amigos periodistas.
-Ah, pues no ha ido mucho mejor ciertamente, no me han dejado contarles casi nada, me han pedido pruebas, ¡documentos!, les he hablado de los correos entre Carmen y su tío y me han dicho que no es suficiente, la verdad creo que solo querían saber cuánto sabemos y que vamos a hacer con esa información, me han preguntado por Berto y Adrián y han hecho especial hincapié en saber qué pasos íbamos a dar.
-Te dije que estaban en el ajo.
-En el ajo, ¿En qué ajo Damián, en que ajo?
-Esto es una red, una gran red y los medios de comunicación están dentro. He averiguado muchas cosas Pro, por ejemplo: tu amigo el izquierdoso Benjamín ha estado hace una semana en Valladolid, en las bodegas de los Lucena-Rodríguez, haciendo un reportaje fotográfico, sin Paula, me han asegurado que se entrevistó en privado con el tío de Carmen. También me han contado que en el periódico nadie tiene conocimiento del reportaje de Paula sobre las bodegas o los italianos, no nos van a ayudar Pro, al contrario, creo incluso que están detrás del robo en casa de tu sobrino, ellos eran la coartada para tenerte lejos.
-Mira reconoce que todo suena demasiado a película de espías, has averiguado, te han contado ¿Qué pasa, qué tienes contactos por todos lados?
-Por casi todos, conozco a alguien en el periódico, alguien de confianza y conozco también a alguien en Valladolid que lleva días pendiente de las bodegas, puede que te suene a película de espías porque eso lo que es, pero sin guión, la realidad suele superar la ficción Pro y estamos en un buen lío.
-Vale, descartemos a Benja y Paula, hay más periódicos y yo también conozco gente, periodistas que seguramente si les interese esta historia .Ayer me ofrecían dinero por contar la historia y hoy solo me piden documentos.
-Me parece bien, pero vamos a intentar hacer las cosas juntos ¿OK?
-Eres tú el que está investigando por su cuenta con sus dudosos contactos.
-Dudosos, no confías en mi Pro y así lo vamos a tener más difícil. Vamos a hacer una cosa, volvamos a casa de tu hermana, seguro que ya ha vuelto Fran de su oficina, hablemos los tres, él te puede contar de que me conoce y cuál es mi historia y si sigue sin convencerte es mejor que lo dejemos. Es cierto que yo voy a cobrar dinero por todo esto y que ese fue mi interés inicial pero quiero ayudar, Fran es alguien importante para mí y realmente me interesa esta historia aunque sea peligrosa, quiero ayudaros y creo que puedo hacerlo y déjame que  sea poco modesto pero creo que no vais a encontrar a mucha gente que pueda hacerlo.




miércoles, 18 de julio de 2018

Tratado para ser feliz. Capítulo 11. El asesor


Tratado para ser feliz.

Capítulo 11.El asesor

Habían pasado dos días más y la cara de Pro a diferencia de sus costillas no reflejaba mejoría alguna. Había contactado con Benjamín  a través de un SMS con un móvil de su nuevo asesor, tranquilizándole sobre su estado y avisándole que tuviera cuidado, esto último había sido una insistencia de Damián porque creía que estaba en el ajo y quería provocar algún movimiento.
Había encendido su móvil en contra de la opinión tajante de Damián para ver que tenía dos llamadas perdidas de Sofía y otra de un fijo que podría ser el de su agente o bien el de la academia, era un número que recordaba pero no sabía a quién correspondía.
Tenía que recobrar cuanto antes el control de todo aquello, el gestor apenas había aparecido un rato por las noches para reunirse  con Fran y luego con los chicos en la caseta de atrás, estaban durmiendo todos allí: Berto, Helena incluso Adrián para que Pro estuviera encerrado en su habitación y la única información que tenía eran las vagas explicaciones que le daba Fran cuando su hermana le traía el desayuno por las mañanas.
Se incorporó con bastante dificultad pero una vez erguido aparentaba bastante más seguridad de la que en realidad tenía. Estaba abriendo la puerta cuando sintió como la cabeza de su hermana se abalanzaba contra él.
-¡Aitana! ten cuidado que me das.
-¡joder! ¿Qué haces levantado?
-No puedo más, necesito dar una vuelta y fumarme un cigarro.
-¿Sigues fumando? ¿y seguro que un cigarro? te acompaño y nos contamos cosas. Ha llovido mucho esta noche y hace frío, coge una chaqueta o algo.
-Que madre eres. Pero me encanta y lo sabes.
Salieron fuera, a la parte de atrás, frente a la cabaña de invitados donde estaban los chicos alojados. Pro encendió un cigarrillo ya hecho.
-¿Seguro que no lleva nada? A ver cómo huele.
-No tenía nada a mano, huele si quieres.
-Si era por  pedirte una calada. Creo que la voy a necesitar. ¿Qué está pasando Pro? ¿Qué hacemos aquí todos escondidos y de quién?
-Pues lamento decepcionarte con todas mis respuestas porque además de no estar aliñado, no tengo información para darte. Me llevé cuatro hostias porque estaban robando a mis vecinos y yo llegué en ese momento y por eso se han venido ellos aquí y yo con ellos, con vosotros.
-Roban a tus vecinos y tú te los traes aquí, vale muy normal, y que la chica esa que ha muerto en la manifestación era tu vecina también normal y que era la novia de Adrián y no lo sabíamos ninguno también muy normal, que a ti te han dado una paliza  de profesionales más normal todavía, por favor Pro no me vengas con tonterías.
-De verdad, tengo las mismas ganas de saber que tú. ¿Están los chicos?
-Creo que no, que estamos solos, tampoco está Fran pero me dijo que hoy si venía a comer.
-Pues podemos dar un paseo y esperar a que venga alguno y nos que nos cuente algo.
-Pero al pueblo no Pro, me dijeron que no saliéramos.
-¿Te dijeron? ¿Quién hermanita?
-Fran, Fran y el asesor ese que viene todos los días, me dijeron que no salieran tampoco los chicos pero yo no estoy de guardián de nadie. No me da buena espina Pro y la chica extranjera esa que viene con el mariquita tampoco, que es una chica maja entiéndeme pero no me dan buen... no sé cómo decirlo.
-Déjalo, acabas de dar un discurso racista sin darte cuenta.
-¿Racista? ¿Por qué? No he dicho nada de su raza.
-Ni tampoco de la condición sexual de Berto pero le has llamado mariquita.
-Bueno, pero eso es cariñoso en el fondo.
-En el fondo no lo sé Aitana pero es distinguirlo y no de una manera ponderada, más bien de forma jocosa, haciendo gracia de su diferencia y en cuanto al asesor, creo que es porque es gitano y de Helena lo has dicho tu : es griega.
-¿Griega? Pensaba que era rumana o búlgara o algo de eso, es que habla muy raro.
-Déjalo de verdad, yo sé que tienes buenas intenciones con esto pero tienes una forma de expresarlo nefasta.
Pasearon un poco por el jardín trasero y Aitana le enseño las plantas que tenía Fran por las esquinas, alguna de marihuana que plantaba siempre Adri a principio de primavera.
-Así viene al menos dos veces en el año, una para plantar y otra para recoger, le resto se lo cuida su padre.
Entraron en la casita de invitados y mientras Aitana ventilaba abriendo ventanas y recogía un poco por encima Pro intento encontrar algo que le proporcionara información sin despertar sospechas en su hermana, curioseó algún papel y se asomó a los dos dormitorios.
-¿Has encontrado algo?
-¿Algo de qué?
-Algo que nos diga algo Pro y si no,  vamos a hacer la comida que está empezando a llover otra vez.
-No, no he encontrado nada aunque la verdad es que no sé que estoy buscando. Para variar.
-¿Para variar? No entiendo Pro, ¿Qué…?
-Déjalo, es complicado. Y doloroso.
-¿Doloroso? Soy tu hermana ¿Qué te duele Pro?
Pro le sonrió y la besó en la mano.
-Ahora mismo me duele todo, las costillas, la cara… y la vida. La vida me duele mucho hermana.
-¿La vida? ¿Cómo puede dolerte la vida Pro? Has tenido, tienes una vida apasionante. Eres un actor famoso, conoces mucha gente, has viajado por todo el mundo, has tenido infinidad de novias guapísimas.
-Nunca fui actor, solo hice alguna película, lo de ser famoso es bastante relativo la verdad y te garantizo que no aporta nada, nada bueno al menos. Y lo de las novias mejor lo dejamos. Creo que solo he querido de verdad a dos. A la primera cuando tenía 16 años y a la última y lleva dos años viviendo en Italia y tengo la sensación de que nunca vamos a consolidar nada.
-¿Y tu ex mujer? Os casasteis, tuviste un hijo.
-Un hijo que nunca tuve conmigo, que llevo 6 años sin verle prácticamente. Que vive a 1.500 km y que apenas tenemos dos conversaciones telefónicas al año, por su cumpleaños y quizá por el mío algunos años. Y su madre, nunca nos quisimos, al menos como deberían quererse dos personas. Ella quería mi dinero, mi posición social y yo quería estabilidad, quería cumplir con el papel que todos esperabais: nuestros padres, mi productora, mi agente…Todos. Y yo quería cumplir mi parte, no defraudaros.
-Me dejas de piedra. Anda vamos a casa y seguimos con una copa de vino.
Estaban sentados en la cocina bebiendo una copa de vino cuando apareció Fran, bastante antes de lo esperado.
-Hola, ¿va todo bien? , ¿No has ido a trabajar hoy?
-Pues no, tenía una prueba en el médico y avisé que me llevaba todo el día.
-¿Y qué prueba era cariño? ¿Porque no me has dicho nada?
-No tenía ninguna prueba Aitana, de verdad que a veces pones muy difícil el contar nada.
-Pero si no has contado nada, solo que tenías que hacerte una prueba en el médico.
-Bueno, pues no tenía ninguna prueba, tenía que espiar a alguien. Eso es todo.
-¿Espiar? ¿Tu? ¿A quién? ¿Qué está pasando? De verdad tenéis que contarme algo ya porque a mí me va a dar algo.
-Está bien, es Pérez que me dijo que espiara a tu amigo periodista y a su novia .No son trigo limpio, estabas con ellos cuando estaban robando en la casa de tu vecina, robando papeles, te dieron una paliza  y luego está Sofía. ¿Sabes que Damián ha averiguado que tiene conexión con los italianos?
-No Fran, no me habéis contado nada, llevo días que me parecen semanas en estado vegetativo. Pero lo que no sabía y no entiendo es porque ese señor que me presentaste ha tomado el mando de las operaciones. ¿Quién es?
-Es de aquí del pueblo, es un chaval que se ha hecho a sí mismo pero dentro de la ley, ha estudiado derecho y asesoría de algo, está muy bien informado y es de fiar te lo garantizo.
-¿Me lo garantizas? Tengo que hablar con Berto, y con el resto y después hablaremos todos con ese Pérez López.
-No hay problema cuñado pero ahora tengo que irme y pasar por la oficina. Los chicos están en el pueblo tomando algo, necesitan desconectar un poco, he quedado esta tarde con Damián así que nos vemos todos esta tarde si te parece bien.
-Me parece perfecto Fran.
Fran cogió un paraguas y cambió su abrigo por una gabardina y se marchó.
-Que tiempo más desagradable, bueno vamos a cocinar algo. Voy a encender la radio y a poner una tapita de queso, yo con música y queso soy más feliz.
-¿Qué sabes tú de ese López Pérez? ¿Es de aquí del pueblo, no?
-Es al revés, Pérez López, y no se gran cosa de él. Fran si le conoce hace tiempo por el tema de la caza y eso, se que le ha conseguido alguna… ¿montería? No estoy segura de que se diga así. Pero no tengo ni idea de por qué se ha convertido en el asesor. Y estoy preocupada hermano, no sabía de la existencia de una novia de Adrián y no me gusta, y mucho menos que haya fallecido y que estemos aquí escondidos después de que te hayan dado una paliza. Veo a mi hijo receloso, no me quiere contar nada, se esconde detrás de esa parejita que has traído y siento una distancia como si mi Adri fuera otra persona ahora.
-No le des tanta importancia, tampoco era su novia. Carmen era una chica muy independiente y muy… muy suya, la verdad es que creo que estaba con tu hijo por interés como casi todo en su vida.
-¿Por interés? ¿Qué interés?
-Bueno, dinero no, interés social, tu hijo conoce mucha gente y se relaciona con gente guapa, Carmen tenía muchas contradicciones y creo que Adri le proporcionaba cierta estabilidad. Además solo se acostaban de vez en cuando y Adrian está muy tocado ahora no le agobies y ya te irá contando el poco a poco.
Comieron juntos en la barra de la cocina y fueron a sentarse al sofá del salón. Frente a la chimenea y la televisión ambos se quedaron dormidos, estaba anocheciendo cuando el ruido de la tele  despertó a Pro, su hermana estaba en la cocina haciendo café.
-Café para dos.-Gritó Pro.
Aitana se giró para sonreírle mientras le miraba.
-Oído cocina. ¿Qué tal te ha sentado? A mí de maravilla.
-No sé, estoy un poco atontado, ¿Cuánto hemos dormido?
-Pues una hora y pico, tampoco es tanto, todavía no son las seis pero parece más tarde porque en este lado de la casa oscurece antes. Pero a mí me encanta mi cocina con la luz al mediodía y por las mañanas también me da de lado. Me voy a jubilar en esta cocina, cuando me jubile quiero que nos vengamos aquí pero me temo que Fran se va a estar pasando el día yendo y viniendo.
Por cierto me ha llamado, dice que viene ya y también los chicos, estaban en el pueblo y se han quedado comiendo en una terraza.
-Pues estupendo así estamos todos.
-Pues sí, porque también viene el asesor.
Adrián entro en la cocina seguido de Berto y Helena.
-Hola, bien hallados.
-Hola guapos, ¿no podíais decir donde vais o si no vais a comer en casa? De verdad hijo que ya no tenéis 16 años.
-Joder mama perdona, nos fuimos andando al pueblo esta mañana y me llamó papa cuando estábamos a punto de venir y me dijo que le esperábamos y nos veníamos en su coche, pensé que te diría algo.
-Vale, siempre tienes un culpable. ¿Y dónde está tu padre?
-Fuera hablando por teléfono, creo que va a buscar a Damián al tren. ¿Qué tal te encuentras Pro?
-Bien, mucho mejor ¿Qué tal vosotros?
-Bien cariño, bien.-contestó Berto.
-Bien, estamos tranquilos.-Dijo Helena.
-Bien, eso está bien, ahora ponerme al corriente. ¿En qué punto estamos?
Intentaron contestar los tres a la vez.
-Nos vamos a Malta-dijo un entusiasta Berto.
-Ha salido en la tele Pro, ha sido todo un accidente. Aunque están sacando bastante mierda sobre la familia. Pero de nosotros ni una palabra, en ningún sitio. Ni una palabra de amigos, ni de trabajo ni de nada en sus 3 años en Madrid, algo de las femmes y de su pertenencia y nada más.
Aitana interrumpió bruscamente a su hijo para dirigirse a Berto ¿A Malta? ¿Qué dices?
-Vamos a sentarnos tranquilamente mientras viene papa.
Se sentaron todos y por turnos fueron contando que Berto y Helena se iban a una isla de Malta a casa del hermano de Helena, tenía un restaurante griego e incluso podrían tener trabajo ambos, que la televisión había informado que la muerte de Carmen había sido un fatal accidente más por el golpe de la caída que del porrazo, que el funeral había sido en la más estricta intimidad y Adrian no había podido acudir, que siguiendo las recomendaciones de Damián no habían vuelto a saber nada de Sofía ni tampoco de los periodistas.
Y Adrian insistió mucho en la ausencia en las noticias sobre Carmen y su vida de alguna referencia a su estancia en Madrid.
-Resultado, no hay como que me den dos hostias para que soluciones todo vosotros solos, bueno y con la estimable ayuda del nuevo asesor.
-Te dieron alguna hostia más y es un tío majo, yo lo conozco desde que nos compramos esta casa, me saca apenas 3 ó 4 años y  nos bañábamos juntos en las pozas cuando éramos pequeños. Es un tío legal, a mi padre le salvó de una buena hace tiempo.
-¿A tu padre? ¿De qué le salvó ese?
-Joder mamá no focalices todo hacia tu vida, fue una tontería, alguna movida con la caza, Papá disparó a lo que no debía y Damián habló con la guardia civil para que lo taparan un poco.
-Bueno vamos a tranquilizarnos todos un poco y nos centramos en el tema. ¿Quien tiene una china? necesito fumarme un porro para mí solo.
Se hizo un silencio de apenas unos segundos roto por un coro de voces.
-¿Estás seguro Pro? Damián está a punto de llegar y es mejor que estés lúcido y no creo que te ayude en tu estado.
-No me jodas Adrián, me tomo varios calmantes y estoy bastante atontado y estoy hasta los cojones de toda esta historia que yo no he pedido .¿Tienes o no tienes?
-Ya sabes que no es mi rollo.
-Sí, es cierto tu rollo es otro, vuestro rollo es el otro.
-A mi me hace gracia que seas tan crítico con unas drogas y tan dependiente de otras.-Añadió Berto.
-Mira Alberto yo no soy crítico con ninguna droga y creo que tampoco soy dependiente de ninguna, ni siquiera del tabaco, quizá solo del café por las mañanas.
-Ja, ja, ja, ja eres un crack Pro, sabes de sobra que no me llamo Alberto y para no ser crítico con la coca pegas unas turras de escándalo.
-Yo tampoco me llamo Pro y si os pego turras con la coca es porque os gastáis el dinero que no tenéis y porque parece que si no te pones unos tiros no eres capaz de desarrollar tu verdadera sexualidad. Es más a veces creo que tú crees que con la coca mi sobrino va a experimentar el mismo cambio que experimentas tu.
-Eres un cabrón Pro y de verdad que…
-Venga vale ya-Interrumpió Adrián.
En ese momento entraron Fran y Adrián
-¿Se puede?- Preguntó Fran.
-Parece que está el horno calentito-Añadió Damián.
Las miradas que recibió corroboraron su duda
-¿Qué pasa?¿Puedo ayudar en algo?
-Pues para empezar ¿tienes un china? ¿Y alguna explicación para tanto misterio?-Se abalanzó Adrián
-¿De hachís? Claro que si, y muy rico. Y explicaciones tengo algunas pero misterio no hay ninguno. ¿Por dónde empezamos?
-Por la china para que Pro se haga un porro a ver si se relaja un poco.

lunes, 28 de mayo de 2018

Tratado para ser Feliz. Capítulo 10.Un box de urgencias


Tratado para ser Feliz.
Capítulo 10.
Pro despertó confuso y dolorido en lo que parecía un box de urgencias de algún hospital, enseguida se acercó una auxiliar a preocuparse por su estado.
-Buenos días ¿qué tal se encuentra?
-No muy bien la verdad ¿Dónde estoy?
-En urgencias. En el hospital central, le trajeron esta madrugada. ¿Recuerda algo?
-Sí, algunas cosas ¿Cuánto tiempo dice que llevo aquí?
-Unas pocas horas, ingresó alrededor de las 5 y ahora son las doce pasadas del mediodía, apenas ha descansado. Por cierto hay un familiar suyo afuera, si quiere le hago pasar y luego se duerme otro rato hasta mi cambio de turno ¿Qué le parece?
-¿Un familiar? ¿Quién es?
-Pues no sabría decirle, es un señor bien vestido de unos 50 años, con gafas, más bien bajito y muy delgado. Creo que le llamó la policía municipal cuando le trajeron a usted y lleva aquí desde las ocho y pico…
-¡Es mi cuñado! Dígale que pase por favor.
-De acuerdo pero son menos de veinte minutos y luego se duerme otro rato, tiene dos costillas rotas y un posible epítema en un pulmón.
-Sí, si, lo que usted diga pero por favor dígale que pase e incorpóreme un poco por favor.
-No puedo hacer lo segundo, solo puede inclinar la cama si quiere con el mando pero usted no puede moverse de momento.
Fran apareció al momento corriendo la cortina de plástico que limitaba su box.
-Pro ¿Qué ha pasado?
-Fran, que alegría verte, perdona que te llamaran a ti, me pidieron un teléfono y solo pensé en ti
-Bueno, no te disculpes pero ¿Qué ha pasado? Tienes dos costillas rotas y la cara como un cromo ¿te han pegado una paliza? ¿Por qué?
-Por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, como siempre  que pasan estas cosas. Fue en casa de Adrián, estaban robando, creo, y aparecí yo haciendo ruido.
-¿En casa de Adrián? Pero si él vive contigo y ¿Dónde está el? ¿Está bien?
-Sí, perdona. Adrián está durmiendo en casa, estaban robando en el apartamento de enfrente donde vive, vivía, una chiquita que andaba enrollada con tu hijo. Es muy largo y un poco complicado quizá, el caso es que necesito tu ayuda. Quiero que vayas a casa y les cuentes a toda la tropa que hay allí que son tu hijo y dos más que estoy aquí y que han robado en su casa, ellos son mis vecinos, tienen que llamar a la policía y denunciar el robo y además… me gustaría que te llevaras a Adri y a los otros dos a tu casa de la sierra unos días, al menos los mismos que pase yo aquí.
-¿Qué coño está pasando Pro? Si me has llamado es para que me cuentes de que va todo esto ¿Cómo que me los lleve a la sierra? ¿Quieres que los esconda? ¿De quién Pro?
-Yo tampoco sé de qué va todo esto, anoche encontré su puerta abierta y al asomarme  me dieron de ostias ¿Qué más quieres que te cuente?
-¿Por qué quieres que me los lleve a la sierra? Y por cierto ¿me los llevo con tu hermana o la dejo al margen? Al margen de todo claro, de llevarme a tus vecinos a su casa, de que su hermano esté en el hospital con una paliza de que esta mañana me hayan llamado a mí.
-Ya, bueno creo que tienes razón. Siéntate.

Hablaron de Carmen y de su muerte, de la relación que tenía con Adrián, de sus peculiares vecinos y sus circunstancias, hablaron también de Luisa y Benjamín y de la historia que querían contar y sin entrar en muchos detalles también le estaba hablando de la presencia de Sofía alrededor de la historia cuando apareció de nuevo la enfermera anterior descorriendo bruscamente la cortina del box.
-Lo siento mucho pero tienen que terminar la visita.
-Me dijo que serían veinte minutos-replicó al instante Pro.
-Lo siento mucho me han dado órdenes de que vaya desalojando esto y ya, vienen los médicos en su ronda y a usted le va a visitar un traumatólogo con todo el sequito de estudiantes.
-Vale Fran, cuéntale lo que tu creas oportuno a mi hermana, pero sobretodo ves a mi casa  e intenta llevártelos a todos a la sierra y esta noche hablamos por teléfono ¿de acuerdo?




29 octubre
La mañana despertó gélido a Pro, hacía frío como si fuera un hospital y estuviera despareciendo el veranillo de  San Miguel de golpe.
Una enfermera entró abriendo cortinas y subiendo persianas, vio que el paciente estaba despierto y le dirigió una mirada cómplice.
-Seguro que hoy no le importa madrugar, como marcha temprano.
-Seguro que protesto menos se lo prometo pero por favor no abra las ventanas todavía, lo hace cuando de la vuelta. Por favor.
La enfermera no contestó, se fue andando por el pasillo de camas hasta el otro extremo y empezó a abrir ventanas.
Pro se dio media vuelta en la cama y metió la cabeza bajo la almohada.
Estaba terminando el desayuno cuando entró Fran la habitación.
-Buenos días Pro, hoy nos vamos a casa, en un rato cuando nos den los papeles del alta. ¿Qué tal has pasado la noche?
-Bien, mejor que la anterior, pero tengo ganas de irme ya ¿Está mi hermana ya .
-Sí, bueno la recogemos ahora los dos, estaba llenando la última bolsa.
-Vale, me parece bien.
-Escucha, tengo un amigo y tal, que bueno es de allí del pueblo, he ido a cazar con él y le conozco bastante del pueblo. El caso, estaba en casa ayer y va a venir esta tarde a hablar contigo. No es abogado pero es pasante y entiende bastante del tema y bueno que creo que nos puede echar una mano.
-Pasante. No te digo de qué Fran. No te digo de qué…Pero lo que no entiendo es que has contado o que ha pasado por tu casa en dos días.
-Nada, de verdad, es un amigo y se ofreció el, esta tarde viene y habláis sin más Pro, tu hazme caso.
Los papeles se alargaron un poco y la hermana de Pro también, cuando llegaron al pueblo había pasado la hora de comer de largo, los abrazos y besos le habían podido más que el hambre y decidieron entre todos que lo mejor era que se acostara un poco para descansar.
Aunque apenas durmiera un rato largo se despertó atontado y pesado, con un fuerte dolor de cabeza que le incremento cuando entró en la cocina y se encontró a su sobrino con Fran y un hombre que no conocía.
-Hola, me llamo Perezlopez señor, o me llaman así, profesionalmente también.
Era un hombre alto, delgado y algo desgarbado, enjuto de tez morena y te miraba muy de frente como  los retratos del greco.
-Hola, encantado yo soy Pro o me llaman así. Supongo que Francisco le habrá dicho que no estoy muy convencido de que sea buena idea que entre en este asunto. ¿Qué sabe? y ¿en qué cree que puede ayudarnos?
-Bueno, Fran me dio el nombre de Carmen de Nomeacuerdo y he averiguado muchas cosas, creo. Sé de donde procede, cuál es su familia y sus intereses políticos y la extraña postura antagónica de la fallecida. En cuanto a su muerte, bueno un golpe mal dado parece ser la versión más prudente. También sé que los intereses empresariales de la empresa familiar tienen nuevos socios. Y bueno en cuanto a la pregunta de en qué puedo ayudarlos, supongo que en todo lo que esté en mi mano, y en mis contactos.